Mostrando entradas con la etiqueta Monografico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Monografico. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Rutas por galaxias muy lejanas

Sin dejar de documentar los aspectos que definieron la era espacial, hoy vamos a mantener un tono más lúdico. En Albedo 0.38 cambiamos nuestro epígrafe a Agencia de Viajes. Con ello vamos a proponer una ruta por las localizaciones de algunas series y películas icónicas de ciencia-ficción. Si alguien estaba pensando en una escapada, puede que encuentre ideas a continuación. Espero que disfrutéis con el trayecto.

Desde que Georges Méliès construyera el primer estudio cinematográfico, la industria del sector ha crecido de manera exponencial. Aquel estudio se creó aprovechando un invernadero de Montreuil-sous-Bois, cerca de París, en la primavera de 1897. Antes ya existía el estudio Black María, de Thomas Edison, pero el de Méliès se lo considera el primero con fines realmente cinematográficos.

Toda su película Viaje a la Luna se rodó en el propio estudio. No se contemplaron exteriores, dado que la escenografía se operaba mecánicamente. Lamentablemente, los problemas económicos y la guerra mundial lo empujaron a deshacerse de él. A pesar de los esfuerzos de Henri Langlois, los dos estudios de Montreuil fueron destruidos hacia 1947. Dos años antes, en 1945, Langlois había realizado un reportaje fotográfico sobre el lugar, que sigue siendo el único testimonio que queda de estos dos edificios. Hoy, la antigua propiedad de la familia Méliès, en el número 3 de la calle François-Debergue, alberga La Parole errante, un centro de creación internacional instalado en Montreuil desde 1986. Enfrente, en el 4bis, si miráis hacia arriba, todavía puede verse el panel de madera que decoraba la nave. Este es el último vestigio de los antiguos estudios de cine de Georges Méliès.


Metropolis, estrenada en 1927, es otra producción rodada íntegramente en unos estudios. En este caso fueron los Filmstudio Babelsberg, activos desde 1912. Lamentablemente no están abiertos al público, pero existe una exposición permanente con muchas reproducciones y algunos objetos originales en el Museo del Cine y la Televisión en Berlín.

Frankenstein, de Mary Shelley, se considera la primera novela de la era moderna de la de la ciencia-ficción. Contiene todos los elementos naturales de una historia de este tipo y es precursora de gran parte de la estética posterior. En 1931 se rodó una película basada en el libro que fue un éxito, aun con numerosos cortes por la censura. De nuevo casi toda la película, protagonizada por Boris Karloff, se rodó en los estudios de la Universal, y se perdieron tras un incendio. Pero hay algunas escenas rodadas en exteriores, como la más polémica, rodada en el embalse Malibú, cerca de Agoura Hills, California. Allí también se han rodado escenas de otras películas populares como The Ring o La mala semilla.

En 1951 se rodó la película Ultimátum a la Tierra, basada en una novela de Harry Bates. De nuevo muchas escenas se rodaron en interiores, pero hay algunas localizaciones dignas de visitar. Por ejemplo, la Elipse, al sur de la valla de la Casa Blanca y al norte de la Avenida de la Constitución, en Washingon DC. Forma parte del parque del presidente y data del siglo XVIII. Allí aterrizó el famoso platillo volador de Klaatu y Gort.

Durante la película, Klaatu y Bobby van al Cementerio Nacional de Arlington, Arlington, en Virginia, donde está enterrado el padre de Bobby. El edificio administrativo original ha sido reconstruido, pero está en el mismo lugar donde aparece en la cinta. También visitan el Monumento a Lincoln, en Washington DC, así como la casa del profesor Barnhardt, en el 1609 de la decimosexta calle, al Noroeste. Finalmente hay una escena militar en los exteriores del aeropuerto Ronald Reagan.

En 1953, el director Byron Haskin, presentó su peculiar versión de La Guerra de los mundos, cuya acción se trasladaba desde el Londres de 1890 a la California de la guerra fría. El convoy militar, durante la invasión pasa velozmente frente al edificio de juzgados y el ayuntamiento de Los Angeles. Durante la evacuación pueden verse los exteriores del Teatro olímpico, en la calle ocho, y el café Clifton, que cerró en 2018 y se ha reabierto como un restaurante cuyo interior es espectacular. Ahora se llama Clifton's Republic.

Cabe destacar también la iglesia St. Brendan's, de estilo neogótico, situada en la sección Windsor Square. Allí el doctor Forrester busca a Sylvia cuando la raza humana está a punto de perecer bajo la amenaza extraterrestre.

El cortometraje La Jeteé (en castellano, El muelle), de 1962 inspiraría posteriormente la más conocida 12 monos. Las escenas del propio muelle son del aeropuerto de Orly (Francia). Los búnkeres eran en realidad las famosas catacumbas subterráneas de París. Y la escena del museo se filmó en la Galería de Paleontología y Anatomía Comparada del Museo Nacional de Historia Natural de Francia.

Basada en la novela de Daniel Dafoe, Byron Haskin dirigió Robinson Crusoe en Marte, en 1964. Los exteriores se rodaron en Zabriskie Point, que es parte de la Cordillera Amargosa ubicada al este en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, en California, Estados Unidos, conocida por su paisaje erosivo.

Otra producción francesa con lugares recomendables es Alphaville, de 1965. La futurista ciudad de Alphaville es la propia París fotografiada de manera audaz. La cinta transmite la sensación de un futuro detenido en el tiempo. El siniestro centro de computación es el edificio de la Junta Eléctrica parisina, mientras que el hotel donde se aloja Lemmy es el Scribe, en la calle del mismo nombre, junto a la Plaza de la Ópera. Este hotel tiene el honor de haber sido el primer lugar donde los hermanos Lumiére realizaron una proyección cinematográfica, el 28 de diciembre de 1895.

En 1968 se estrena El planeta de los simios, dirigida por Franklin James Schaffner e interpretada por la estrella del momento, Charlton Heston. Basada en la novela de Pierre Boulle, existen numerosas diferencias, debidas al presupuesto y la censura. No obstante, el genial giro final de la novela tiene una réplica igual de audaz al final del largometraje, en la famosa escena de la playa, que se rodó en una cala apartada en el extremo oriental de Westward Beach, entre Zuma Beach y Point Dume, Malibú. Caminad más allá de la amplia bahía junto al aparcamiento y subid por las rocas hacia el este hasta llegar a una pequeña playa tranquila, a menudo desierta, rodeada de acantilados.

El planeta árido, gobernado por simios, es el desierto alrededor de Page, en el cañón Glen y el lago Powell, en Utah, al norte de Arizona.

Los decorados de la aldea de los simios se construyeron en el rancho Fox, en el Parque Estatal Malibu Creek, junto a Mulholland Highway, al sur de la Ruta 101, al noroeste de Los Ángeles. Fueron idea del director de arte, William Creber, que se inspiró en la obra de Gaudí y en la Capadocia.

En 1970 se estrena Collosus: The Forbin project. El argumento trata de un supercomputador creado para la defensa de Estados Unidos que contacta con otro sistema semejante de una potencia enemiga. La localización principal fue en el laboratorio nacional Lawrence Berkeley, California. Muchas tomas pertenecen al salón de la ciencia del Lawrence, en la universidad de California.

La reunión de los dos ingenieros de sistemas tiene lugar en la isla Tiber, en Roma. Al fondo de la escena puede verse la Basílica de San Bartolomé. También en Roma hay secuencias en el ponte Palatino y el ponte Rotto, este último es el puente de piedra más antiguo de la ciudad.

La distópica película Soylent Green se rodó en California en 1973, y tiene como principales atractivos dos localizaciones: por un lado, la central eléctrica y refinería Chevron, en Richmon, como sede de la empresa ficticia Soylent. Por otro, el antiguo estadio deportivo de los Ángeles, como el centro de eutanasia. Un dato curioso es que estaba ambientada en 2022. Afortunadamente seguimos alimentándonos de manera menos inquietante. O eso creo.

En 1976 se estrena La Fuga de Logan, la historia de una ciudad idílica, aunque no del todo bienintencionada. Esta película tiene unas localizaciones muy atractivas, aunque por desgracia alguna ya no existe. Es el caso de la Love Shop, en el Restaurante y club nocturno Oz, o el Apparel Mart en el Dallas Market Center, en Forth Worth, Texas. Gran parte de la película se rodó allí, pero hubo otras localizaciones accesibles, como el World Trade Center de Texas, en North Stemmons Freeway, Dallas; también se puede acceder al 901 de West Walnut Hill Lane, en Irving, Texas, donde estaría la sede central de los vigilantes. Pero sobre todo es recomendable visitar los Jardines acuáticos de Fort Worth, donde se produce el clímax de la película.

En 1977 se estrenó Encuentros en la Tercera Fase, un clásico de la ciencia-ficción familiar. La opulencia visual de Spielberg no eclipsó ni el argumento ni las actuaciones. En realidad, hubo varios cambios de guion que enfocaban la cinta desde perspectivas muy diferentes. Spielberg terminó por quedarse con una historia personal en lugar de un thriller político de encubrimiento de contacto alienígena.

La tormenta de arena inicial y el barco varado en el Desierto del Sahara se filmaron realmente en el desierto de Mojave en California. Spielber quería rodar en exteriores antes que dentro de un estudio. Aun así, la escena final necesitaba un recinto donde organizar la secuencia del contacto. La mayor parte de la cinta se rodó en Alabama. Allí se encontraron unos hangares perfectos por sus enormes dimensiones (90x90 metros) y ausencia de pilares centrales. En aquella época era una base de las fuerzas aéreas abandonada; ahora son los hangares números 5 y 6, del Edificio 17 del Complejo Industrial Brookley Field, en Old Bay Street, en Mobile. Si vais en enero, no os perdáis los carnavales de esta ciudad. Mobile tiene una gran variedad de influencias culturales por su pasado como colonia francesa. Es la cuna del Mardi Gras, con el que se concluyen los carnavales y data de principios del siglo XIX.

La gran escena de la evacuación se filmó en Bay Minette sobre los ríos Mobile y Tensaw, a 30 millas al noreste de Mobile, en la Ruta 31.

Aparte de la pista en sí, el lugar de aterrizaje es real y desde entonces se ha convertido en una importante atracción turística. El sorprendente pico recortado de la Torre del Diablo es Monumento Nacional desde 1906, y se puede encontrar en la esquina noreste de Wyoming, en el Bosque Nacional Black Hills.

La casa de los Neary, que está ubicada en el 1613 Carlisle Drive East, en Mobile, fue comprada por la producción por 35,000 dólares para que pudieran hacer lo que quisieran con los interiores. Más tarde se vendió por 50.000 dólares una vez finalizada la producción, generando un excedente de 15.000 dólares que volvió al presupuesto de la película.

En 1978 se estrenó la que probablemente sea la cinta más popular de la ciencia-ficción: Star Wars. Pero que la historia sucediera en una galaxia muy lejana no es obstáculo para que podamos visitar algunos de los lugares donde se rodó.

El planeta natal de Luke Skywalker estaba en Túnez. Su nombre, Tatooine corresponde a una ciudad real, algunos kilómetros al sur del rodaje.

La casa hundida de Luke estaba en la ciudad troglodita de Matmata, a unos 35 km al suroeste de Gabès, donde las viviendas están excavadas en la suave piedra arenisca local vaciando el patio interior. Corresponde a uno de los patios del Hotel Sidi Driss, donde aún se pueden ver los murales y parte del vestuario de la película.

El exterior de la granja, donde Luke contempla los dos soles, es parte del vasto Chott el Jerid, el salar blanco y seco que se extiende a través del centro de Túnez hasta los oasis de Tozeur y Nefta. El duro clima destruyó el iglú, pero una iniciativa privada logró recaudar fondos para restaurarlo y ahora puede verse tal como en la película. También se conservan algunos elementos de atrezo.

Siete kilómetros al norte por la autopista 3, nos conducen a La Grande Dune, a las afueras de Nefta, utilizada para el Mar de Dunas, donde C3P0 y R2D2 deambulan perdidos. El barranco donde R2D2 es capturado por los jawas, ahora conocido localmente como Cañón de Star Wars, es Sidi Bouhel, al este de Tozeur, en el límite de Chott el Jerid. Escenas adicionales del desierto, con R2D2, el deslizador terrestre de Luke y los banthas, se rodaron en el Valle de la Muerte, en el centro de California, y se cortaron para que coincidieran con las imágenes existentes en Túnez. Curiosamente hay escenas que comienzan en Túnez y acaban en California y viceversa.

Mos Eisley, el sórdido puerto espacial donde Luke y Obi-Wan se encuentran con Han Solo, es Ajim, un pueblo pesquero de esponjas cerca de la isla de Jerba. Un poco al norte, con vistas al golfo de Gabes, se encuentra la remota casa de Obi-Wan y una mezquita utilizada como entrada a 'Mos Eisley'.

La base rebelde, 'el puesto avanzado Massassi en la cuarta luna de Yavin', que aparece hacia el final de la película, es el gigantesco complejo de templos mayas en Tikal, al norte de Guatemala. La vista que se ve en la película es de los Templos I, II. El equipo rodó en el Templo IV, también conocido como Templo de la Serpiente Bicéfala. Pueden visitarse a través de un centro dedicado al turismo en la misma zona.

En 1979 se estrenó Stalker, la última película de Andrei Tarkovsky rodada en la Unión Soviética. Inspirada en la novela Picnic Extraterrestre, de los hermanos Strugatski, describe el viaje de tres hombres por un paisaje postapocalíptico llamado La Zona, en busca de una habitación que concede deseos. Las reflexiones filosóficas y la poderosa escenografía convirtieron Stalker en una de las películas más influyentes de la ciencia-ficción.

La idea original de Tarkovsky era que Stalker se rodara cerca de la ciudad de Isfara, en la región desértica del Asia central soviética. Los preparativos habían llegado a una etapa avanzada en febrero de 1977, cuando un fuerte terremoto en la región hizo necesario buscar un lugar alternativo. La búsqueda terminó con el rodaje de la película en Estonia. Tarkovsky conocía bien el lugar porque durante los años anteriores había estado viajando a Tallin debido a un proyecto anterior. Estos cambios de terreno de último momento son probablemente bastante comunes en el cine, y no valdría la pena detenerse en ellos si no fuera por el hecho de que el paisaje exuberante, acuoso y altamente único de Stalker juega un papel vital en su impacto estético. Y parte de la autenticidad de esa belleza era producto de la contaminación del lugar.

La escena donde abandonan el jeep para huir de la policía corresponde a la calle Stalkeri käik, en el barrio de Rotermann, en la ciudad de Tallis. Se han demolido algunos edificios y ya no está igual que en la película, pero todavía quedan otros originales y el barrio es una zona turística. La toma antes de entrar en La Zona es la antigua fábrica de productos químicos Flora, en el centro de Tallin, junto al antiguo depósito de sal (ahora Museo de Arquitectura de Estonia).

Al norte del barrio Rotermann había una central eléctrica de fueloil. En 1979, el edificio era sólo una cáscara, ya que fue parcialmente volado durante la Segunda Guerra Mundial por el Ejército Rojo en su retirada. Con residuos de la planta y charcos de petróleo, el equipo de rodaje pasó sus momentos más duros. Desde entonces, el edificio ha sido objeto de importantes restauraciones, pero su gran entrada y sus alas de techo plano hacen que siga siendo reconocible al instante. Ahora es el principal centro cultural de la ciudad y fue la sede del primer Festival Stalker, un evento multidisciplinario que combinaba música electrónica e instalaciones de arte. Todavía permanecen las letras de la ONU pintadas en la chimenea de la central a petición del propio Tarkovski. El canal donde aparece por primera vez el perro negro ahora es más profundo y está lleno de agua, pero es también accesible.

Hay escenas icónicas en el río Jägala, como la toma donde nieva en verano y hay espuma blanca flotando río abajo. Parte del equipo considera que tanto el director como su mujer y el protagonista enfermaron allí, dado que sus aguas traen los vertidos tóxicos de una planta química no muy lejos del lugar.

La segunda de las centrales hidroeléctricas visitadas durante el rodaje es la central de Iru, en Maardu. Varias escenas se filmaron en sus alrededores.

En 1982 llegó a los cines Blade Runner, una adaptación noir del libro ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. Sus numerosas revisiones la han convertido en un clásico, eliminando la ininteligible voz en off de Harrison Ford y añadiendo escenas para mayor compresión del argumento.

Los estudios de Warner Bros. en Burbank (California) sirvieron de emplazamiento para la mayor parte de los interiores y algunos exteriores, como la escena de «Lágrimas en la lluvia» o varias secuencias situadas en las calles y el mercadillo animoide del hipotético Los Ángeles de 2019. Estos últimos fueron filmados en unos decorados localizados en la New York Street de dichos estudios y que recibieron el apodo de «Ridleyville» durante el rodaje.

La estación de policía del futuro, a la que llevan a Deckard, es un conjunto de oficinas construido dentro del vasto vestíbulo de la Union Station, de estilo español, de 1939, en el 800 de North Alameda Street, en el centro de la ciudad de Los Ángeles.

El rodaje también tuvo lugar en el túnel de 2nd Street, uno de los túneles más filmados en el 620 West 2nd Street, justo debajo de Bunker Hill, en el centro de Los Ángeles. Conecta South Figueroa Street en el extremo noroeste con North Hill Street en el extremo sureste.

La casa del fabricante de juguetes Sebastian, donde Deckard tiene el enfrentamiento final con Roy Batty, es el edificio Bradbury, en el 304 South Broadway en la calle tres. Por fuera es un bloque de ladrillo rojo común, pero el patio central, iluminado por tragaluces (a través de los cuales se ve el dirigible iluminado en la película), es una alegre fantasía de rejas de hierro forjado, mármol y ladrillos que rodean los ascensores de jaula abierta. Estaba un poco decrépito cuando se filmó Blade Runner, pero desde entonces ha sido restaurado con mucho cariño y ahora alberga oficinas. La planta baja está abierta al público.

El interior del sórdido Yukon Hotel es el edificio Pan Am, en el 253 South Broadway, en la calle tres, frente al edificio Bradbury, en el centro de Los Ángeles

La casa de Deckard es la fantástica Ennis House, de Frank Lloyd Wright, en el 2607 de Glendower Avenue, en el barrio Los Feliz. Es un inmueble de hormigón estilo templo maya en las laderas de Griffith Park. Se añadieron ópticamente algunas plantas y se tomaron moldes de los bloques de hormigón característicos del edificio para recrear el interior del estudio.

Un congelador de almacenamiento de US Growers Cold Storage, ubicado concretamente en una planta de envasado de carne en Downey, se usó como localización para el laboratorio de Chew. Scott también filmó en Londres alguna toma adicional del baño de la habitación de León, con Vic Armstrong como doble de Ford. La secuencia del unicornio fue rodada la primera semana de enero de 1982 en el Black Park (Buckinghamshire), un parque cercano a los Shepperton Studios, donde se grabó la posproducción.

La escena concluyente en la versión original muestra a Rachael y Deckard viajando en un Spinner a plena luz del día por un área boscosa. Esta secuencia se rodó a finales de marzo de 1982 en Big Bear Lake, California. Las imágenes grabadas en helicóptero para acompañar a esa escena fueron descartadas debido, entre otros motivos, a la excesiva presencia de niebla y nieve. Por eso se añadieron a la película planos aéreos montañosos filmados en el parque nacional de los Glaciares (Montana) para El resplandor de Stanley Kubrick. Ridley Scott se comunicó con Kubrick para hacer uso de parte de su excedente de tomas aéreas en helicóptero, y él aceptó a cambio de que no se usaran imágenes que hubiesen aparecido en El resplandor.

Y este es el final de nuestra excursión por hoy. Espero que hayáis disfrutado y regreséis a vuestros hogares satisfechos y agotados. No olvidéis comprar souvenires de la ocasión. Por cierto, en Albedo 0.38 tenemos unas bonitas camisetas a muy buen precio. Seguimos con más contenidos.

miércoles, 30 de julio de 2025

Tecnología espacial que usamos a diario

La carrera espacial llegó con la promesa de un futuro mejor. Tal vez porque requería financiación. O quizá porque este planeta se nos quedaba pequeño. El proyecto militar que desarrollaría la tecnología espacial necesitaba una fuerte inversión y, por tanto, cierto grado de aprobación social. Los inventos cambiarían la vida de los ciudadanos, empujarían los orgullos patrióticos y abrirían las puertas de una nueva etapa mundial. Sólo había que esperar con ilusión y confianza. En la trastienda se trabajaba en muchos proyectos de alto secreto.

Algunas innovaciones se hicieron esperar, temiendo ser copiadas por potencias enemigas. Otras se comercializaron al quedar obsoletas en el ámbito espacial. Y otras llegaron por ineficaces en condiciones extremas o la necesidad de más activos económicos.

En cualquier caso, con el paso de los años, muchos de los descubrimientos que tuvieron lugar al desarrollar la carrera espacial llegaron a nuestros hogares y empresas. Ahora están tan integrados que olvidamos su origen. Pero ese el motivo de Albedo 0.38: recordar que la era espacial marcó una época maravillosa de crecimiento exponencial, con sus virtudes y sus defectos. Hoy hablaremos de los objetos y materiales que nos acompañan a diario y se inventaron con el objetivo de poner al ser humano en el cosmos.

Las tecnologías derivadas de la NASA son productos y servicios comerciales desarrollados con la ayuda de la agencia mediante contratos de investigación y desarrollo, asistencia técnica, uso de instalaciones, transferencia de datos o los premios SBIR y STTR: programa de Investigación de Innovación para Pequeñas Empresas y Transferencia de Tecnología para Pequeñas Empresas.

La información sobre nuevas tecnologías de la NASA que podrían ser útiles para la industria está disponible en formato periódico en el sitio web NASA Tech Briefs, mientras que los proyectos comercializados se publican anualmente en el magazine de la NASA Spinoffs. Esta revista ha documentado más de 2.000 tecnologías.

Desde 1976, el Programa de Transferencia de Tecnología de la NASA ha conectado los recursos de la agencia con la industria privada, denominándose a los productos comerciales como productos derivados. Ese mismo año se lanza Spinoffs, que recopila un promedio de 50 investigaciones anuales, y responde al interés generado por el Informe del Programa de Utilización de Tecnología que se iniciara tres años antes. Esta revista se distribuye gratuitamente en universidades, empresas privadas y público en general.

En 1979, el reconocido autor de ciencia ficción Robert A. Heinlein, contribuyó a visibilizar las tecnologías derivadas de la NASA cuando se le pidió que compareciera ante el Congreso tras recuperarse de una de las primeras operaciones de bypass vascular para corregir una arteria obstruida. En su testimonio, reimpreso en su libro de 1980, Universo Expandido, Heinlein afirmó que cuatro tecnologías derivadas de la NASA hicieron posible la cirugía, y que éstas eran sólo algunas de una larga lista, gracias a la investigación espacial.

El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética colocaba en órbita el primer satélite artificial. Era el Sputnik-1. Con algo de precipitación y escasos objetivos tangibles, el Sputnik-1 activaría una serie de acontecimientos que tuvieron fuerte impacto social. Ahora orbitan el planeta infinidad de satélites artificiales. Muchos de ellos nos hacen la vida más fácil al monitorizar el clima o facilitar las comunicaciones. La televisión por satélite, la geolocalización, internet o los teléfonos móviles se benefician de la comunicación instantánea gracias a esta circunstancia.

En 1946, un joven ingeniero aeronáutico llamado Charles Kaman abandonaba la empresa de helicópteros donde trabajaba para fundar la suya propia. Pronto destacó por sus propios diseños, de excepcional equilibrio y control. A principios de los años sesenta, la NASA requirió sus servicios, y así, Kaman, se convirtió en contratista. Las investigaciones conjuntas de ambos y las fuerzas armadas dieron como resultado diversos avances y descubrimientos. El que nos interesa ahora es una investigación sobre la amortiguación de vibraciones. Y es que, en 1964, el entonces Secretario de Defensa, Robert McNamara, consideró que el helicóptero tipo Kaman UH-2 Husky era demasiado caro y llevó su contrato a otra parte. La empresa de Kaman perdió su contrato más importante y tuvo que buscar alternativas. Como era buen guitarrista, diversificó sus intereses hacia otras áreas. Sabía que la tecnología aeroespacial ofrecía diversas maneras de mejorar sustancialmente la calidad del sonido de las guitarras acústicas.

La solución de Kaman al problema de la vibración de las aspas en el cuerpo de un helicóptero encajaba perfectamente con la optimización del sonido de las cuerdas en todo el cuerpo de la guitarra. El resultado fue la Roundback, una guitarra que es lo opuesto a la tradicional guitarra de fondo plano. Kaman utilizó un material compuesto de fibra de vidrio para distribuir la vibración uniformemente por todo el cuerpo del instrumento. Además, añadió componentes eléctricos, creando así la primera guitarra electroacústica. Los músicos pueden elegir entre guitarra amplificada o desconectada.

Actualmente existen varios modelos distribuidos por Ovation Instruments. Son usuarios de estas guitarras, Path Metheny, Carly Simon, Jimmy Page y Shania Twain, entre otros muchos. Más del 30% de las guitarras acústicas fabricadas en Estados Unidos son Ovation Roundback, fabricadas en New Hartford.

La cirugía ocular con láser, o LASIK, tiene su origen en un proyecto para el rastreo satelital. En 1961, poco después de la invención del láser, la empresa de construcción aeroespacial Hughes Aircraft Company, introdujo el primer sistema que combinaba la generación de imágenes enfocadas por láser con la capacidad de calcular distancias. Esto se conseguía midiendo el tiempo de retorno de una señal mediante sensores y electrónica de adquisición de datos. Es decir, que funciona calculando cuánto tiempo tardan los rayos de luz en impactar un objeto o superficie, rebotar en él y regresar al escáner de láser. Este sistema, al que llamaron LIDAR, se usó en el encuentro y acoplamiento autónomo de vehículos espaciales durante los años ochenta. Luego pasó a la industria privada, encontrado diversas aplicaciones como determinar la profundidad de un cuerpo de agua, buscar evidencias arqueológicas en la superficie y bajo agua, prevenir incendios forestales, cirugía ocular, drones y algún modelo de teléfono móvil.

En junio de 1966 tuvo lugar La misión Géminis 9. Incluía un experimento particularmente emocionante. El astronauta Eugene Cernan pasaría casi tres horas fuera de la cápsula con una mochila propulsada por un reactor. A este equipo se le llamó Unidad de Maniobra de Astronautas, y le permitiría flotar junto a la cápsula durante casi dos órbitas completas alrededor de la Tierra.

Desafortunadamente para Eugene, el experimento nunca se llevó a cabo. Trabajar en un entorno casi sin gravedad le resultó mucho más difícil de lo esperado. Todo le llevó más tiempo que en el entrenamiento, y el esfuerzo extra le hizo sudar tanto que su visor se empañó. El problema era especialmente grave cuando el sol incidía directamente sobre ellos. Al adentrarse en la oscuridad, su visor empañado se aclaraba lentamente, pero volvía a bloquearse cuando la cápsula volaba de nuevo hacia la luz. Tras dos horas, se canceló la misión y Eugene regresó a tientas al interior.

Científicos del Centro Espacial Johnson desarrollaron un recubrimiento compuesto por agua desionizada, un aceite ignífugo compatible con el oxígeno y detergente líquido. Al aplicarlo en un punto del interior de la placa frontal de Eugene y repetir el experimento, el punto permaneció limpio incluso cuando el resto de la máscara se empañó. El nuevo compuesto antivaho se incorporó inmediatamente a las misiones Géminis y fue aplicado por los astronautas inmediatamente antes de cualquier caminata espacial.

En 1980, la empresa Tracer Chemical Corp. de Tampa, Florida, descubrió el compuesto a través de una publicación de la NASA y utilizó la fórmula para crear un producto que vendió con su propio nombre a través de marcas ya existentes.

Durante los vuelos espaciales, la fuerza de la gravedad prácticamente desaparece, reduciéndose a una milésima en comparación con la Tierra. Sin gravedad, la sangre ya no es atraída hacia los pies y el volumen sanguíneo en la parte superior del cuerpo comienza a aumentar. A medida que los astronautas regresan a la Tierra, la fuerza de la gravedad actúa de nuevo por completo y el volumen sanguíneo en la parte superior del cuerpo disminuye. Los tripulantes que regresaban de misiones cortas y largas experimentaron presión arterial baja e intolerancia ortostática: la sensación de mareo que se siente cuando uno se levanta demasiado rápido y no fluye suficiente sangre oxigenada al cerebro.

El mismo problema existía en los inicios de los experimentos aeronáuticos, por lo que los ingenieros diseñaron trajes antigravedad para los pilotos de pruebas, a fin de ayudarles a soportar las fuerzas G que se experimentaban durante los vuelos de alto rendimiento. Los trajes utilizaban cámaras neumáticas que se inflaban para ejercer presión sobre las piernas y la parte inferior del torso, manteniendo así el volumen sanguíneo en la parte superior del cuerpo y permitiendo que el cerebro recibiera suficiente oxígeno.

En 1969, un médico de la Universidad de Stanford acudió a la NASA en busca de ayuda de emergencia para un paciente moribundo con una hemorragia interna que los médicos no podían controlar. Un equipo de investigación del Centro de Investigación Ames, donde se diseñaron los trajes espaciales para la misión Apolo, proporcionó un traje de piloto antigravedad que detuvo la hemorragia y salvó la vida del paciente.

Los investigadores de Ames continuaron trabajando con la tecnología, desarrollando un prototipo de traje diseñado para ayudar a los niños hemofílicos a evitar hemorragias en las articulaciones del codo y la rodilla, enderezándolas y comprimiéndolas hasta poder recibir atención médica. La falta de financiación frenó la investigación, pero una empresa privada, Zoex Corp., se hizo cargo del desarrollo y contrató a un miembro del equipo original de Ames. Zoex desarrolló un traje y obtuvo una patente para él.

Los ingenieros aeroespaciales Frank Rudy y Bob Bogert participaron en varios programas de la agencia. Durante su colaboración en la NASA, desarrollaron el proceso de cubrir el pie con aire presurizado y permanentemente inflado para amortiguar y absorber impactos. Más tarde perfeccionaron su diseño, adaptándolo a botas de esquí y zapatillas deportivas. Al principio se trataba de una cámara de aire inflable que se ajustaba al pie y al tobillo. Debido a que el aire se escapaba, era necesario inflarla. Frank Rudy se dio cuenta de que el aire tenía mucha más amortiguación bajo el pie que alrededor. La dificultad residía en mantener el colchón de aire inflado permanentemente. Ofrecieron su patente a varias marcas, pero sólo Nike se interesó. En 1979, las Nike Tailwind salieron al mercado. Para promocionar el concepto, Nike añadió una abertura para que los clientes pudieran ver el aire; en realidad, gases. Las zapatillas fueron promocionadas por la leyenda del baloncesto Michael Jordan, y de este modo, las Air Jordan se convirtieron en uno de los modelos más populares de Nike.

Los tripulantes del Skylab notaron que, al relajarse, sus cuerpos adoptaban la misma posición: un ángulo de aproximadamente 128 grados entre el tronco y el muslo. Era claramente diferente a la postura en la Tierra. Cuando nos sentamos en sillas, nuestros cuerpos están más erguidos debido a los efectos de la gravedad. Pero la postura en gravedad cero es más natural. Las vértebras están correctamente alineadas y la tensión en los sistemas esquelético y muscular es menor.

Los científicos del Centro Espacial Johnson comenzaron a medir estos cambios antropomórficos observados en las misiones SkyLab y el Transbordador Espacial y los publicaron. El libro de consulta resultante se convirtió en la inspiración para la silla ergonómica BodyBilt.

Esta empresa, con sede en Navasota, Texas, diseñó sillas ergonómicas que emulan esta postura de gravedad cero. Cada silla cuenta con un asiento contorneado y numerosos controles ajustables para personalizar el ajuste. BodyBilt ha creado sillas ergonómicamente correctas para diversos usos. Hay sillas de oficina, sillas para salas de juntas o conferencias, sillas ejecutivas, sillas médicas y sillas para invitados. Con un solo toque, el usuario puede colocar la silla en la posición natural y sin estrés de gravedad cero. En su sitio web, BodyBilt enfatiza que sus sillas ergonómicas, no solo reducen el riesgo de lesiones, dolor y tensión, sino que también mejoran la productividad general.

El 27 de enero de 1967, los astronautas Virgil “Gus” Grissom, Edward White y Roger Chaffee murieron en un incendio durante una sesión de entrenamiento dentro de un módulo de mando del Apolo. Como resultado de la tragedia, la NASA rediseñó la nave espacial y redobló su investigación en estrategias de extinción y prevención de incendios en el espacio.

Desde entonces, las tecnologías de la NASA han dado lugar a materiales ignífugos, detectores de humo domésticos, mejores máscaras, mejores sistemas de respiración para bomberos y dispositivos que ayudan a éstos a ver a través del humo, De este modo es posible identificar puntos calientes que podrían desencadenar nuevos incendios. Para la ropa de los astronautas, por ejemplo, la compañía Monsanto desarrolló un tejido tratado químicamente, llamado Durette, que no se quema ni produce gases nocivos.

Se utilizó para los trajes de los astronautas del Apolo y desde entonces se ha empleado en diversas aplicaciones, incluyendo trajes para pilotos de carreras y bolsas para filtrar gases y polvo de calderas y generadores eléctricos.

En las primeras misiones espaciales, detectar un incendio a bordo no habría sido demasiado difícil. Las cabinas eran diminutas y el astronauta podía ver todo el interior. Sin embargo, a medida que las naves espaciales se hicieron más grandes, la necesidad de un sistema preciso de detección de humo e incendios se volvió más crítica. Para el Skylab, la primera estación espacial estadounidense que orbitó a mediados de la década de 1970, Honeywell Inc. de Minneapolis, Minnesota, desarrolló un sofisticado detector de humo e incendios.

Honeywell Consumer Products incorporó esa tecnología para fabricar detectores de humo domésticos. Desde entonces, se ha reconocido que los detectores de humo han salvado miles de vidas y son obligatorios por ley en las nuevas viviendas de Estados Unidos.

Los detectores de humo funcionan según los mismos principios en la Tierra que en el espacio. Sin embargo, su ubicación es diferente. Aquí en la Tierra, el humo y el calor ascienden, por lo que los detectores de humo generalmente se instalan en los techos o sobre las puertas. Pero en el espacio, el humo no asciende. Allí, los detectores de humo se instalan en el sistema de ventilación o cerca de él.

Cuando las cápsulas Apolo amerizaron en el océano, los astronautas esperaban en balsas inflables hasta la llegada de los helicópteros para recogerlos. Entonces surgió el problema que las balsas podían volcarse por la fuerza de la corriente descendente del helicóptero. Los ingenieros del Centro Espacial Johnson comenzaron a trabajar en un método para estabilizar mejor estas balsas salvavidas, y la NASA obtuvo una patente para el diseño de lastre pesado. Casi al mismo tiempo, Jim Givens, de Givens Marine Survival Co., desarrolló un sistema similar y obtuvo una licencia para utilizar la tecnología de la NASA.

El resultado es la Balsa Salvavidas Givens, una boya con forma de manzana, con un toldo en la parte superior y una cámara de lastre semiesférica subacuática. Una válvula de charnela unidireccional permite la entrada de agua a la cámara semiesférica, pero no la evacúa. El agua proporciona el lastre necesario para mantener el centro de gravedad constante, evitando que la balsa salvavidas vuelque en mares agitados o cuando los ocupantes se desplazan. El toldo superior es de color rojo brillante, por lo que se puede ver a distancia.

En 1980 pasó su prueba de fuego al mantener con vida a unos pescadores durante el huracán Allen, el segundo más poderoso registrado hasta aquella fecha. La tormenta hundió su barco y ellos tuvieron el tiempo justo de lanzar la balsa y esperar a que se hinchara para entrar. Esta balsa autoadrizable los protegió durante 42 horas hasta que fueron rescatados por un petrolero noruego. Pasaron un buen rato saltando sobre las olas y sumergiéndose algunos metros bajo el agua. Fue incómodo, pero no temieron por sus vidas.

¿Alguna vez habéis intentado escribir con un bolígrafo boca abajo? No funciona mucho tiempo porque la mayoría dependen de la gravedad. Durante las primeras misiones espaciales, los astronautas tenían que escribir con lápiz porque, en microgravedad, los bolígrafos no funcionaban.

Pero eso cambió durante el vuelo del Apolo 7 en octubre de 1968. Los astronautas comenzaron a usar el bolígrafo espacial Fisher AG-7, desarrollado tres años antes. Las siglas AG en el nombre del bolígrafo significan antigravedad. Si bien el bolígrafo espacial no fue diseñado con tecnología de la NASA, se desarrolló teniendo en cuenta las necesidades de los astronautas y se sometió a dos años de rigurosas pruebas por parte de la agencia antes de ser utilizado en una misión espacial.

Paul Fisher desarrolló un bolígrafo que utilizaba tinta semisólida. Ésta se licua sólo al entrar en contacto con la bola de la punta. La tinta tiene la consistencia de un chicle y sólo fluye cuando se usa el bolígrafo. Este desarrollo solucionó el problema de las plumas con fugas de tinta. Para que funcionara sin la gravedad, Fisher presurizó el cartucho con nitrógeno. Hay 3,5 kg de presión por centímetro cuadrado, por lo que la tinta alimenta continuamente a la bola.

Los bolígrafos espaciales Fisher se han utilizado en todas las misiones espaciales tripuladas de la NASA desde el Apolo 7 en adelante, en los vuelos espaciales rusos Soyuz y Mir, y en las misiones del programa espacial francés ARIANE. Tras el gran éxito publicitario que estos vuelos espaciales generaron, el bolígrafo tuvo una gran demanda aquí abajo, en la Tierra.

Cuando llegó el momento de que los astronautas fueran a la Luna, era evidente que necesitarían un vestuario diferente. Los trajes espaciales utilizados en las misiones Mercury y Geminis no estaban diseñados para proteger a los astronautas del calor de la superficie lunar ni de las rocas irregulares que allí se encontraban. Era esencialmente vestuario presurizado para pilotos de gran altitud. Además, debían ser más flexibles. Tendrían que agacharse para recoger rocas u otras muestras de la superficie, llevar un sistema vital, compartir cabina con otros compañeros y realizar operaciones más complejas.

La tela de la capa exterior tendría que ser incombustible, resistente, duradera y ligera. En la década de 1970, Owens-Corning estaba desarrollando un hilo de fibra de vidrio que pudiera tejerse para formar una tela. Ésta se recubrió con teflón, lo que aumentó su resistencia y durabilidad. Además, repelía la humedad. Por esto se utilizó en los trajes espaciales de todas las misiones Apolo.

No pasó mucho tiempo antes de que esa misma tela encontrara un mercado: como material para techos de estadios deportivos, centros comerciales y terminales de aeropuertos. Kilo por kilo, el material es más resistente que el acero y pesa menos de 150 gramos por decímetro cuadrado, según un artículo de la NASA.

Estos factores se combinan para reducir los costos iniciales y acelerar la construcción. Birdair Inc., de Amherst, Nueva York, comercializa el material. En su sitio web, Birdair muestra cómo se puede utilizar en estructuras tensadas personalizadas. En estas estructuras, el material del techo se sostiene mediante una red de cables o pilones. Estos van desde pequeñas marquesinas de entrada hasta estadios con cúpula, centros comerciales, anfiteatros y estaciones de transporte. Este sistema de construcción se puede utilizar con techos retráctiles, una ventaja para instalaciones deportivas donde el techo se puede plegar en días soleados. Tener un techo retráctil también significa que puede crecer césped bajo la cúpula. Birdair afirma que tres cuartas partes de los domos deportivos en Norteamérica han sido construidos por la empresa.

Además de su resistencia, el material tiene otras ventajas. En entornos más reducidos, la luz natural difundida por la membrana reduce el deslumbramiento, los puntos calientes y la decoloración de la mercancía. También mantiene bajos los costos de energía. Las estructuras con soporte de aire son, esencialmente, envoltorios de membrana textil soportadas por aire presurizado y calentado. Las ventajas son, un espacio interior sin columnas, el aprovechamiento de la luz natural y un ahorro de aproximadamente un tercio, en comparación con los materiales de construcción convencionales.

El 19 de julio de 1982, una pequeña aeronave pilotada por Jim Heemskerk desapareció durante un vuelo de Dawson Creek al lago Dease, en el noreste de la Columbia Británica. Tras siete semanas infructuosas y casi 1.800 horas de vuelo, con un coste aproximado de dos millones de dólares, el Departamento de Defensa Nacional suspendió la búsqueda.

Pero George Heemskerk, el padre del piloto desaparecido, no se rindió. El 9 de septiembre, él y un amigo fueron a buscar a bordo de un Cessna 172, con el piloto Jon Ziegelheim, cuando alrededor de las 11 de la mañana el clima soleado, como suele suceder en las montañas, de repente se tornó desapacible.

«Dimos la vuelta al brazo del río que seguíamos y nos topamos con un callejón sin salida», dijo Ziegelheim, al recordar la historia en 2013. El avión entró en pérdida y se estrelló en una zona boscosa, rodeada de picos de más de 2.400 metros de altura, con el morro hacia abajo y la cola entre los árboles.

El piloto sufrió una fractura de pierna, el padre, un brazo y el amigo varias costillas. La antena del transmisor de localización de emergencia se había roto. Así que, alrededor de las 3 de la tarde, los supervivientes subieron el transmisor por una colina y conectaron la antena directamente con la esperanza de mejorar la recepción de su llamada de socorro.

Los tres hombres fueron encontrados rápidamente: los primeros en ser rescatados después del lanzamiento del Kosmos-1383 el 30 de junio de 1982. Este satélite era parte de un proyecto internacional de búsqueda y rescate en el que participaban Canadá, la Unión Soviética, Francia y Estados Unidos.

Más tarde se sumaría el satélite Kosmos-1447, dando lugar al sistema COSPAS-SARSAT

El sistema GLONASS (Sistema Global de Navegación por Satélite) fue desarrollado en la Unión Soviética en la década de 1980 para necesidades militares y gubernamentales. Su propósito original era proporcionar navegación de alta precisión para activos militares, como misiles, barcos, aviones y tropas terrestres.

Tras el colapso de la URSS, el proyecto continuó en Rusia y quedó disponible para uso civil. Hoy en día, GLONASS se utiliza activamente en Rusia y otros países, ofreciendo una alternativa al sistema GPS global. A diferencia del GPS, GLONASS proporciona una alta precisión de navegación en condiciones en las que los satélites GPS pueden no estar disponibles, como en latitudes septentrionales o vaguadas urbanas.

GLONASS se utiliza ampliamente en diversas áreas de la vida cotidiana, desde la navegación en automóvil hasta la monitorización del transporte y la logística. En los automóviles, los sistemas GLONASS, como el GPS, ayudan a los conductores a encontrar rutas óptimas, evitar atascos y tener en cuenta las condiciones meteorológicas. En logística, la navegación por satélite mejora significativamente la gestión de los flujos de transporte, permite el seguimiento de la carga y aumenta la eficiencia de las entregas. GLONASS también se utiliza activamente en la agricultura, la ecología y la ciencia, proporcionando datos precisos para la investigación y el monitoreo ambiental.

En la Unión Soviética la aplicación civil de la cosmonáutica tenía baja prioridad. Los centros de investigación enfocaron todo su esfuerzo en desarrollar tecnología para la conquista del espacio. Más tarde, durante su gran crisis, el único objetivo fue la supervivencia del programa cosmonáutico. Roscosmos encontró fondos de colaboración con otras estructuras internacionales, cediendo conocimientos y asesorando proyectos emergentes. No obstante, cuando el interés por los viajes espaciales y la colonización de otros planetas se revitalice, existen numerosos proyectos que podrán ser recuperados y serán útiles para impulsar nuevos retos.

La NASA sufrió también su crisis a raíz del desastre del transbordador Challenger, en 1986. Sin embargo, la visión empresarial de Estados Unidos ha visto que el desarrollo comercial de la frontera espacial puede ser una gran oportunidad de futuro. Los negocios en el espacio traerán riqueza a la Tierra. Un buen posicionamiento de base será fundamental en esta nueva etapa de la conquista del cosmos. La NASA, a través de su Oficina de Desarrollo de Productos Espaciales, anima a las empresas a aprovechar esta oportunidad. De este modo se garantiza el crecimiento económico continuo de Estados Unidos y se brinda al público la posibilidad de nuevos avances, comprensión tecnológica, productos, servicios y empleos.

Este proyecto se presenta en forma de alianzas con la industria y el mundo académico a través de Centros Espaciales Comerciales, que apoyan todo el espectro de la investigación comercial. Estos Centros, ubicados en instituciones académicas como universidades, están actualmente financiados por la NASA y se encargan de encontrar socios industriales para desarrollar áreas específicas de investigación comercial. Estos socios deben contribuir a financiar una parte cada vez mayor del presupuesto para operaciones e investigación, ya que el objetivo final es generar demanda para hacer negocios en el espacio.

Desde su creación en 1958, la NASA ha logrado grandes logros científicos y tecnológicos. Su tecnología ha sido adaptada por el sector privado para diversos usos no aeroespaciales. Hoy en día, la NASA sigue siendo una fuerza líder en la investigación científica y en estimular el interés público en la exploración aeroespacial, así como en la ciencia y la tecnología en general. A ella se suman otras agencias de países y continentes que tienen sus propios programas espaciales. Las semillas que se plantaron durante nuestra era favorita siguen dando sus frutos y se espera que el crecimiento sea exponencial. Incluso estamos viendo empresas que lanzan sus propios cohetes y ofrecen sus servicios a las pioneras, derivando recursos y consolidando negocios. Si bien los logros técnicos y científicos demuestran que los seres humanos podemos lograr hazañas antes inconcebibles, también nos conmueve darnos cuenta de que la Tierra es solo un pequeño punto azul pálido en el cosmos.

  • 00:05:59 - Monografico sobre la tecnología derivada de la carrera espacial
  • 01:10:36 - Entrevista al ingeniero Martín Arakaki, especialista espacial
  • 01:33:41 - Novedades con la novela Expediente Hermes, de Sabino Cabeza
  • 01:42:26 - Arcadia recuerda la opera espacial de Pascual Enguídanos

viernes, 20 de junio de 2025

Ingeniería del sonido espacial

La fidelidad del sonido ha sido uno de los principales objetivos de la tecnología musical. Ha pasado mucho tiempo desde aquellas enormes campanas que amplificaban la señal registrada sobre un cilindro de cera. A finales del siglo XIX comenzaron a desarrollarse los primeros sistemas electrónicos, pero no fue hasta 1925 en que se diseñara el primer altavoz de bobina móvil. Este sistema sería patentado por Edward Kellogg y Chester Rice en 1929. En realidad, ya existían modelos de este tipo antes, pero se les denegó la patente por su escasa calidad de sonido. Con los parámetros de Kellogg y Rice comenzaba una nueva era de precisión sonora basada en la monitorización del sonido. Más tarde se cambiarían los electroimanes por imanes naturales y se desarrollaría el principio de suspensión acústica, que mejoraría notablemente la respuesta en bajas frecuencias. El filtro crossover y el empleo de nuevos materiales permitió diseños más complejos y de mayor fidelidad, llegando a la estandarización de algunos modelos de campo cercano, como el Yamaha NS-10, fabricado en 1978. Infinidad de grabaciones han pasado por el juicio de estos monitores. Originalmente diseñados para uso doméstico, se rebelaron muy útiles en la mezcla de estudio.

En 1931, el ingeniero británico Alan Blumlein, inventó el sistema de grabación estéreo. Cuenta la leyenda que la idea se le ocurrió viendo una película en el cine con su esposa. Blumlein pretendía que el audio siguiera los movimientos de los actores en la pantalla. De hecho, bautizó su sistema como sonido binaural.

Dos años más tarde se grababan las primeras tomas musicales estéreo en los estudios Abbey Road y se aplicaba en pruebas de filmación. Sin embargo, pasarían 25 años antes que este sistema se convirtiera en un estándar de los discos de fonógrafo.

En 1940 se implementó el estéreo en las grabaciones de cinta magnética, y en los años cincuenta se conseguía lo mismo en los discos de vinilo, tras multitud de métodos fallidos.

A finales de los años 30, la compañía RCA comenzó a implementar unos conectores que permitían retirar los cables de los equipos fácilmente. Son los conocidos conectores RCA no balanceados. Su longitud suele ser corta porque son susceptibles a captar ruido. Aunque siguen siendo vigentes, su uso está más extendido en el audio doméstico y equipos de bajo coste.

Para el audio profesional se adoptó la conexión TRS, también conocida como Jack de un cuarto de pulgada. Este conector, introducido originalmente por la empresa Western Electric en 1887, para las centrales telefónicas, terminó siendo de gran utilidad tras su último diseño en 1907. El motivo es la capacidad de transmitir señal balanceada. Ésta permite que el ruido de la señal aparezca como tensión de modo común y, por tanto, sea posible rechazarla fácilmente. Normalmente se piensa que el concepto consiste en enviar señales de polaridad inversa, pero la mayoría de equipos utilizan simplemente un equilibrio de impedancias entre la línea activa y la no activa. En cualquier caso, a partir de los años 50, este tipo de conexión comenzó a implementarse en equipos de sonido profesional. Además, permite usar longitudes de cable más largas que los conectores no balanceados. Es especialmente útil para instrumentos musicales electrónicos y eléctricos, permitiendo separar al músico de la amplificación o la cabina de mezcla. El nombre Jack viene porque el movimiento para insertarlo recuerda a pinchar con una navaja, en ingles jacknife. El modelo minijack se ha estandarizado en la industria del audio portátil, desde walkman a telefonía móvil.

A mediados de los años 50, apareció en Alemania el conector DIN. Sus siglas corresponden al Instituto Alemán de Normalización. Originalmente estaba destinado a equipos de sonido, pero los conocemos en la actualidad por haber sido el estándar del sistema de sincronización digital MIDI. También se emplearon formatos reducidos en algunos periféricos de los primeros ordenadores de sobremesa.

También, en aquella década apareció el conector XLR, o Cannon, en honor a su creador. De aspecto semejante al DIN, transmite señal balanceada, y su uso va desde la iluminación al audio analógico y digital. Incluso ha llegado a estar implementado en algunos sintetizadores para transmitir MIDI, como el Voyetra 8.

Los avances en el campo del cableado han evitado muchos dolores de cabeza a los técnicos e ingenieros de estudio. Han facilitado el trabajo de los profesionales y han permitido que la música llegue a cualquier rincón a un coste razonable.

En los estudios hubo problemas por la reactivación de la industria tras la guerra mundial y la estandarización de equipos. Era necesaria una norma que permitiera grabar y reproducir el material en diferentes aparatos. A finales de los años cuarenta, EMI fabricó sus propios modelos de grabadora de cinta abierta (reel-to-reel), denominados BTR1. Al principio estaban destinados a un uso interno, pero pronto los comercializó y llegaron a la BBC.

A principios de los años cincuenta, Abbey Road adquirió el modelo BTR3, que podía grabar en dos pistas. Los primeros álbumes de los Beatles se grabaron en mono y doble pista porque ambos estándares convivían en la industria de los reproductores domésticos. El aumento del número de pistas independientes facilitó los trabajos de mezcla y producción. Se podían añadir instrumentos una y otra vez a partir de una línea original. Esta nueva manera de grabar música fue toda una revolución. La manera de trabajar en el estudio ofrecía un método novedoso que se sigue empleando actualmente. Los artistas pasaron de registrar el directo a dedicar especial atención a cada instrumento por separado. Cada pista podía ser pensada, revisada y editada de manera independiente al resto de la canción. Y una consecuencia de esto fue poder añadir instrumentos por línea, como el órgano o el sintetizador.

Pero era necesario crear aparatos que obtuvieran un sonido natural a partir de tantas fuentes sonando al mismo tiempo. Los ingenieros se entregaron a la investigación y pronto encontraron soluciones.

Uno de los efectos que más importancia ha supuesto para la música es la reverberación. Mediante este efecto es posible ubicar los sonidos de una grabación. Es muy útil para recrear entornos distintos del lugar donde se captan las fuentes, que suelen ser normalmente secos. Los primeros intentos datan de la década de 1930, donde se reproducían los sonidos por altavoces colocados en espacios reverberantes y grabándolos de nuevo. El técnico, empresario y productor Bill Putnam fue el primero que utilizó esta técnica en una grabación comercial. Utilizó los aseos del edificio donde tenía sus estudios como cámara de eco para recrear una reverberación artificial. Tal fue el éxito en ventas que fundó dos sellos discográficos.

Se considera a Bill Putnam el padre de la grabación moderna. Inventó el concepto de mesa de mezclas, con la disposición de componentes y sus funciones, así como el sistema de envíos y retornos. A finales de los cincuenta adquirió la empresa Teletronix, y los derechos de su limitador LA-2A. Del desarrollo de sus componentes diseñaron nuevos modelos, como el limitador 1176, el FET 1108 o la serie de ecualizadores gráficos UREI 500.

En 1939, Lauren Hammond inventó la reverberación de muelles y la implementó en sus órganos. De ahí pasó a los amplificadores de guitarra. A finales de los cincuenta se construyeron unidades independientes que entraron en los estudios. Fueron muy populares en la década de los sesenta en estilos como el surf y el reggae. Ofrecían profundidad a esos sonidos crudos de órganos y guitarras, pero de baja fidelidad.

Todavía a finales de los cincuenta, la empresa alemana Elektromesstechnik, desarrolla la reverberación de placas. Era un dispositivo electromecánico que venía a sustituir las cámaras de eco y las reverberaciones de muelles. En 1957 fabricaron la EMT-140, y cuatro de sus unidades fueron adquiridas por los estudios Abbey Road. El sonido que producían era denso y muy natural, con bastante difusión. Su abertura y calidez añadieron un encanto atemporal a muchas grabaciones de la época. En 1976, esta misma empresa comercializaría la primera reverberación digital: el modelo EMT-250.

En los años cuarenta también se experimentó con la posibilidad de hacer rebotar la señal con el objetivo de conseguir espacios artificiales. Se considera a Les Paul el precursor de esta técnica al unir dos grabadoras con un pequeño retardo la una de la otra. Estaba naciendo el eco de cinta. Posteriormente el concepto se fue refinando, apareciendo modelos como el Binson Echorec, el Copicat Watkins, el Maestro Echoplex EP-1 y el famoso Roland Space Echo a mediados de los setenta.

En 1951, se comercializó el ecualizador Pultec EQP1-A, diseñado por una pareja de ingenieros que habían trabajado en RCA y Capitol. Este equipo fue un encargo para un estudio de masterización de la MGM. Pronto se convirtió en el ecualizador pasivo estándar de la mayoría de estudios de música y cine.

La ecualización es el proceso de ajustar las diferentes bandas de frecuencia de una señal de audio. Son muy útiles para reforzar el sonido en vivo o corregir errores generados en la cadena de grabación. A medida que los estudios adquirieron sistemas de más pistas, fue imprescindible el uso de la ecualización para evitar que los diferentes instrumentos grabados por separado compitieran en la mezcla final y generasen una sensación turbia. El ecualizador también es útil para realzar frecuencias perdidas en el proceso de grabación o amortiguar las indeseables. Puede ayudar a añadir sensación de alejamiento o proximidad. En definitiva, es una herramienta con la que se esculpe el sonido.

De nuevo, a principios de los cincuenta, apareció otra de las leyendas dentro del equipo de salas de control: el limitador Fairchild 660. Diseñado por Rein Narma, un ingeniero estadounidense de origen estonio, fue concebido para un máximo control de nivel y un mínimo de artefactos. En aquella época, los picos de nivel podían dañar los circuitos. Era importante controlar esos excesos de señal. Y no sólo por eso: un procesado adecuado en la banda MID-SIDE ayudaba a ahorrar espacio en los discos de vinilo durante el corte y mantener la compatibilidad monoaural.

Pero en la década de los sesenta, los ingenieros de estudio descubrieron sus capacidades creativas. Varias unidades se convirtieron en el arma clave del sonido Abbey Road. Se utilizaron en casi todos los discos de los Beatles definiendo el sonido de la batería y las guitarras tal como lo conocemos hoy. El status de la banda ayudó a popularizar el Fairchild 660, que se convirtió en standard mundial.

Con 30 kilos de peso y 20 válvulas, funciona muy bien con los transitorios y las sibilancias. Y es especialmente adecuado como aglutinador de pistas. En aquel momento era una solución ideal para el sonido que se estilaba. Merecía la pena tener que dejar calentarlo media hora antes de usarlo según las indicaciones del fabricante.

A finales de los años cuarenta, un curioso efecto de uso en radiotelefonía comenzó a implementarse en equipos musicales electrónicos. Se trataba del modulador de anillo. Inventado en 1934 por Frank Cowan, su nombre viene porque la versión original estaba formada por un anillo de diodos. Estos combinan una señal de entrada (o moduladora) con una señal portadora, que suele ser de carácter sencillo (senoidal, cuadrada, etc). El efecto de multiplicar estas dos señales produce una modulación de amplitud muy característica, con sonidos metálicos que pueden llegar a ser muy ásperos y afilados.

A pesar de su excentricidad, es un efecto cautivador, cuyo uso ha producido momentos icónicos de la música espacial. Tal es el caso de la banda sonora de la película Planeta Prohibido, a cargo de Louis y Bebe Barron, numerosas obras de Karlheinz Stockhausen e innumerables apariciones en series y películas como aparato fonador de robots y alienígenas. Los Daleks, de la serie Doctor Who son un claro ejemplo. Es un recurso atractivo que no puede dejar de aparecer en cualquier unidad de efectos.

Un proceso de aspecto semejante es la modulación de frecuencia. Empleado originalmente para radiocomunicaciones desde 1914, fue el fabricante de sintetizadores Don Buchla quien la incluyó en sus instrumentos. Esto sucedía a mediados de los años sesenta. Pronto se extendió a marcas como Moog y ARP, pero fue el ingeniero John Chowning quien desarrolló un sistema mucho más depurado basado en modulación de fase. Chowning cedería los derechos de su sistema a la empresa Yamaha a principios de los setenta y finalmente obtendría la patente en 1977. La síntesis FM fue la base de algunas de las primeras generaciones de sintetizadores digitales, con modelos tan icónicos como el Yamaha DX7, lanzado al mercado en 1983.

En 1958 se produjeron las primeras unidades de auriculares estéreo. Estos dispositivos piezoeléctricos fueron una revolución musical, desde la apreciación de detalles minúsculos a la portabilidad del propio sonido. Se trata de un equipo imprescindible en los estudios de grabación; y a partir de 1979, con la aparición del walkman, impulsaron la industria a una de sus épocas más gloriosas.

En 1963, Philips fabrica la primera cinta de cassette, que acabaría siendo un formato dominante hasta los años noventa. Aunque estaba destinado al uso doméstico, fue de gran utilidad para pequeñas grabaciones en cuatro pistas. La aparición de la Tascam Portastudio o la TEAC 144 a finales de los setenta, facilitó mucho las primeras grabaciones de músicos con pocos recursos.

Uno de los efectos que los músicos han querido añadir artificialmente a su sonido es el coro. Esto sucede porque los instrumentos electrónicos solían ser criticados por su sonido plano e incisivo. El precursor se sitúa en el efecto de altavoz rotatorio Leslie en los años treinta. En principio este sistema trataba de imitar el efecto trémolo, pero a bajas velocidades producía la sensación de coro. A mediados de los cincuenta, los órganos Hammond implementaban un sistema electromecánico compuesto por varias ruedas lobuladas que producían diversos tonos según la velocidad a la que giraban.

Llevado al estudio, los Abbey Road usaron el sistema ADT (Automatic Double Tracking), mediante el que se copiaba una pista y se retrasaba ligeramente sobre la original. Este efecto se popularizó cuando los Beatles lo solicitaron para sus grabaciones en 1966. También fue muy popular porque se implementaba en las string machines, como la Solina String Ensemble, consiguiendo ese característico sonido de los años setenta.

Sin embargo, la mayoría de los coros modernos, como tantos otros efectos, se remontan a la empresa Roland. En 1975, Roland lanzó el amplificador de guitarra JC-120 Jazz Chorus, que contenía el efecto Dimensional Space Chorus de la compañía. Este fabuloso aumento del sonido era demasiado bueno para restringirlo a un equipo, y en 1976 se distribuyó como un pedal independiente: el Boss Chorus Ensemble CE-1. En 1979, Roland lanzó un módulo de montaje en rack dedicado: el Dimension-D. Este efecto definió gran parte del sonido de los ochenta y noventa, y ha sido ampliamente imitado por otras marcas.

Otro efecto que se ha hecho muy popular en las grabaciones espaciales es el flanger. Se considera que lo descubrió Les Paul en 1949 jugando con el eco de cinta. Esta misma técnica la emplearon los Beatles en sus grabaciones, y el propio George Martin asegura que fue él quien la inventó presionando ligeramente el carrete de la cinta del sistema ADT. Es un efecto que produce un barrido de armónicos y puede ser muy agresivo.

En 1975, la firma Eventide presentó el primer modelo de flanger basado en electrónica discreta.

A finales de los sesenta, el ingeniero japonés Fumio Mieda, inventó un efecto inspirado en las modulaciones atmosféricas que afectaban a las emisiones de radio. Así nacía el pedal Uni-Vibe, cuyo barrido de fase crea un sonido hipnótico y cósmico. En 1971, Eventide fabrica su modelo Instant Phaser para estudios y pocos años más tarde aparecía el pedal Maestro Phase Shifter PS-1, más económico y manejable. Pero el sonido phaser que conocemos en la actualidad se debe al ingeniero David Cockerell. Trabajando para Electro-Harmonix en 1974, Cockerell se inspiró en un modelo que ya ideara para EMS, donde diseñaba equipos unos años antes. Es un diseño bastante único porque utiliza amplificadores de transconductancia variable en lugar de amplificadores operacionales con resistencias variables. A este modelo de 4 etapas lo llamó Small Stone.

El Small Stone empleaba resistencias sensibles a la luz. Estas eran impulsadas por una lámpara y un oscilador de baja frecuencia para controlar los barridos de fase. Las primeras tres etapas en cascada tenían la misma banda rechazada de frecuencia, mientras que la cuarta tenía una banda rechazada ligeramente más alta, por lo que no barría tan lejos. También amortiguaba la señal en fase antes de llegar al mezclador. Dado que las resistencias sensibles a la luz no coincidían, el barrido era ligeramente diferente, lo que creaba frecuencias con agradables patrones rítmicos imposibles de recrear por un dispositivo de dos etapas.

Y así es como los profesionales de la música han enriquecido su trabajo gracias a los avances tecnológicos. Desde el primer registro sonoro, la música quedó ligada a la ingeniería, y ésta a las necesidades de la sociedad. Daría para otro monográfico hablar de la obsesiva necesidad de cambio en la industria musical, pero no es nuestro objetivo ni nos interesa demasiado. Nos quedamos con las creaciones que surgieron por un estímulo tan humano como la curiosidad, y que actualmente es fácil reconocer mirando en la dirección adecuada.

  • 00:03:09 - Monográfico sobre la evolución técnica en los estudios de grabación
  • 00:46:28 - Entrevista a Manu Retamero, ingeniero de Befaco
  • 01:18:02 - Novedades con el último disco de Neuronium, Xenologik
  • 01:25:59 - Arcadia trae el mediometraje Soy Leyenda, rodado en España

sábado, 4 de enero de 2025

Arquitectura en la era espacial

Hoy vamos a hablar de algo que va más allá de un concepto o de una realidad constructiva; de algo que nos cobija, nos identifica y es el contenedor de la vida. Hoy dirigimos nuestra lente al entorno creado por el ser humano para el ser humano. La arquitectura ha puesto marco a la humanidad en todas sus facetas. Es nuestra huella sobre el planeta, y comienza a serla también fuera de él.

La arquitectura y el cosmos han estado relacionados desde el principio de los tiempos. El estudio de la bóveda celeste no sólo ha sido fuente de mitos y leyendas. También cautivó nuestra imaginación y nos sirvió para entender mejor el paso del tiempo. De esta relación nos hablan algunos de los primeros observatorios, como el templo de Abu Simbel (en el antiguo Egipto en 1244 antes de la era moderna). Sus arquitectos lo orientaron de tal manera que, dos veces al año (el 20 febrero y el 20 de octubre), el sol penetra en su interior e ilumina las esculturas de su pared posterior. Todas salvo la de Ptah, cuya deidad se asociaba al inframundo y la oscuridad.

Existe otro momento en la historia que requiere especial atención para nuestra mirada. En el Imperio Romano de Oriente (el Imperio Bizantino) la arquitectura observaba al cosmos desde una perspectiva única en la historia. En esta época, el título de mechanikoi correspondía a aquel arquitecto cuyos conocimientos iban más allá de los necesarios para la construcción terrestre, más allá de los arkitekton o constructores. Desde esta condición, su formación les versaba en materias como la matemática, la física o la astronomía, además de las propias a la Arquitectura. Y es en esta etapa de la Edad Media, cuando podemos considerar uno de los primeros momentos (quizá, el primero) en el que estos mecanopoi establecen, de forma consciente, un vínculo entre la construcción y los conocimientos derivados del estudio del Cosmos. Este vínculo entre dos ámbitos (el científico y el constructivo) trajo consigo la aplicación de dichos conocimientos con espectaculares resultados. Tenemos un buen ejemplo en la hermosa Hagia Sopia o Santa Sofía (Divina Sabiduría), en Estambul. Allí, los mecanopoi Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto consiguieron que su gran cúpula pareciera levitar sobre una franja de luz, reflejando en el proceso la imagen del cosmos bizantino (cubo-bóveda). En su proyecto implementaron grandes avances tecnológicos y conceptuales.

Durante los siglos posteriores, hasta llegar a la era moderna, cuando en la década de los 70, el arquitecto Maynard Dalton y el diseñador Raymond Lowy, proyectaron el interior de la primera estación espacial, el Skylab, debimos entender que nuestro planeta forma parte del universo. A finales del siglo XIX, la última etapa de la revolución industrial ofreció algunas de las claves con los primeros pensadores que intuían el mundo como una gran nave planetaria. Es el caso de Henry George, en su ensayo Progreso y Pobreza (1879), en el que podemos leer: «Navegamos en el espacio como si fuera un barco bien abastecido». Tal vez es la primera mención de la idea Globo Tierra. Y desde mitad del pasado siglo XX, allá por los 60, arquitectos, pensadores y visionarios como Buckminster Fuller comenzaron a entender este planeta desde una perspectiva más compleja. Las necesidades personales se unían y subordinaban a los conceptos globales. El diseño y los conocimientos, aplicados desde la óptica aeroespacial, reflejaban las esperanzas y anhelos de esa sociedad, precursora de la nuestra.

El mundo ya no era infinito, sino más bien un pequeño y pálido punto azul. Tenía límites, sus recursos estaban acotados y la economía depredadora, en la que los bienes eran inagotables, dejaba paso a otra que veía la Tierra como lo que es: una gran nave espacial con un sistema cerrado de provisiones. En ella todos somos astronautas, todos nos relacionamos y todos dependemos del correcto uso de esos recursos limitados.

En los años setenta, hubo cierta agitación política y social. Esto provocó cambios en el estilo y el diseño, en la moda y la arquitectura. El desabastecimiento de petróleo en occidente desencadenó una crisis energética mundial. El incremento de los tipos de interés y la inflación condujeron a un desempleo sin precedentes. La confianza de los consumidores se desplomó y, en 1975, se avecinaba una recesión económica. Además de este deprimente panorama, los científicos empezaban a hablar sobre el calentamiento global y otros daños ambientales. En este contexto de individualismo y desencanto se buscó un cambio en el diseño hacia algo más auténtico, más personal, más desordenado, con carácter, de formas orgánicas e inspiración retro. Situado en el límite de dos épocas, el estilo de los 70 dejó de seguir el impulso de los 60 y su perspectiva futurista, aunque tampoco tuvo tiempo para definirse completamente. Fue una época de exploración.

En el episodio dedicado al interiorismo, comentamos que, en la década de los 50, el estilo Googie irrumpió con fuerza en los Estados Unidos. Esta arquitectura, con sus amplios arcos, duros ángulos, techos en voladizo y colores llamativos, se originó al sur de California, cuando John Lautner diseñó una cafetería con este nombre, en Sunset Boulevard, Los Ángeles.

Este nuevo estilo llamó la atención de los transeúntes, que asociaron esta llamativa y adornada arquitectura al glamor de Hollywood. Pronto se extendió al norte y sur, y se convirtió en un símbolo de futurismo de la costa oeste. Cafeterías, gasolineras y locales de comida rápida utilizaron esta arquitectura como campaña de marketing y soporte estructural. Un edificio de estilo Googie significaba que una empresa estaba adaptada a los tiempos, lo que a su vez despertaba curiosidad a sus puertas.

En su expansión hacia el norte, el estilo Googie encontró un hogar en Seattle, donde produjo el ícono más famoso de la ciudad: la Space Needle. Con su aspecto de platillo volante y su amplia geometría, la Space Needle encarnaba la esencia de otro mundo. La extraña sensación de tener una nave espacial flotando sobre la ciudad se convirtió en parte de la iconografía que inspiró atracción en la zona. La maravilla de la arquitectura de Googie reside en lo desconocido y, aunque ha sido desacreditada por ser frívola, trivial y, en general, sin trascendencia, generó parte de la identidad de una época. Marcó el inicio de la ruptura con el modernismo y su enfoque minimalista y austero. Se iniciaba así una época de contradicciones. Se combinaba la austeridad con la decadencia, los colores vivos con los tonos apagados, la conexión hippy de la naturaleza con el futurismo de alta tecnología.

Estas dos tendencias coexistieron en armonía y tensión. La primera se denominó antidiseño, donde los autores llevaban sus creaciones al extremo para expresar su frustración con la sociedad. Se alejaban del carácter refinado y perfeccionista del modernismo. Intentaban atraer a los consumidores utilizando colores brillantes y chillones, así como formas infantiles inspiradas en los dibujos animados. La otra fue el High-Tech, llamada así por un libro del mismo nombre de Joan Kron y Suzanne Slesin. En este libro, publicado en noviembre de 1978, se muestra cómo diseñadores, arquitectos y personas de cualquier otra profesión se apropiaban de diversos elementos industriales para darles un uso doméstico. Fue una vuelta a los principios austeros y racionales del primer modernismo, motivada por las restricciones presupuestarias de la industria. Los creadores también argumentaron que su búsqueda de diseños intemporales y sostenibles contrarrestaría la cultura de usar y tirar que estaba destruyendo el planeta.

En la década de 1960, Cristiano Toraldo di Francia y Adolfo Natalini, dos estudiantes de arquitectura radicados en Florencia, asumieron la importante tarea de diseñar modelos de vida alternativos para que los ciudadanos del mundo habitaran la tierra. El dúo, que pronto pasó a ser colectivo, se autodenominó Superstudio. Impulsados por las posibilidades expuestas en las novelas de ciencia ficción y el deseo de prescribir el diseño para resolver los problemas de su época, buscaron reinventar continuamente su papel en lo que significa ser arquitecto. Su solución fue la creación de una cultura “antidiseño” como medio para proporcionar argumentos sobre política, capitalismo y urbanismo, mediante la creación de ideas en las que a todos se les proporciona un espacio funcional que se libera del tiempo, el lugar y la necesidad de objetos excesivos.

En 1971, Natalini dijo: «si el diseño es simplemente un incentivo para consumir, entonces debemos rechazar el diseño... si la arquitectura y el urbanismo son simplemente la formalización de las actuales divisiones sociales injustas, entonces debemos rechazar el urbanismo y sus ciudades hasta que todo diseño esté orientado a satisfacer las necesidades primarias. Hasta entonces, el diseño debe desaparecer. Podemos vivir sin arquitectura». Este dogma se ilustra mejor en la propuesta del Monumento Continuo, que no estaba destinada a ser construida, sino más bien dirigida a provocar debates filosóficos y antropológicos sobre la relación entre arquitectura y naturaleza, ciudad y país, o interior y exterior.

El proyecto del Monumento Continuo fue una utopía crítica que, a través de una serie de fotomontajes, produjo un modelo de urbanización total, compuesto por histogramas de arquitectura: un catálogo de diagramas tridimensionales no continuos que podrían trasladarse a diferentes áreas o escalas para la edificación de una naturaleza serena e inmóvil en la que finalmente pudiéramos vernos.

El Monumento Continuo proponía un gran monolito cuadriculado blanco que se extendería alrededor del mundo e incluso hasta el espacio exterior. Las poderosas imágenes que se crearon para ilustrar esta idea describían el efecto homogeneizador de la globalización, así como los primeros ideales arquitectónicos de la posguerra que estaban creando una sensación de uniformidad en todo el mundo. Las imágenes son hermosas y, por un momento, engañan al observador trasmitiendo una sensación de paz y seducción, cuando en realidad, Superstudio como "antiarquitectura" era el resultado de una pesadilla social.

En otro de sus proyectos, Superstudio creó visiones de doce ciudades ideales que representaban los logros de 20.000 años de civilización. Una de las ciudades estaba situada en el espacio, concretamente en forma de nave espacial, que sigue siempre una ruta precisa a miles de años luz de distancia. La nave espacial proporciona todo lo que sus habitantes necesitan para vivir una vida próspera y exitosa. La undécima ciudad, llamada “La ciudad de las casas espléndidas”, carece de conexión con el campo porque es completamente autosuficiente. Los habitantes comparten el único objetivo de poseer la vivienda unifamiliar más bonita. A cada familia se le da la misma cantidad de espacio para construir una casa, lo que crea un entorno e infraestructura equitativos para todos. En la actualidad, la arquitectura del espacio y la idea de ciudades en las que todos los habitantes sean iguales y prosperen en un entorno autosostenible son temas que se debaten intensamente, lo que demuestra una vez más que Superstudio se adelantó a su tiempo.

En ese momento, sus diseños de edificios gigantescos, naves espaciales plateadas y redes de energía, accesibles a todos con la simple acción de “conectar”, parecían improbables. Ahora parece plausible y bastante profético. La capacidad de Superstudio para traspasar continuamente los límites y pensar a una escala tan grande es el cóctel subyacente de bravuconería arquitectónica sobre cómo podemos revitalizar la práctica arquitectónica y, afortunadamente, también es lo que está sucediendo.

Si bien Superstudio se disolvió después de sólo 12 años de exploración y experimentación, su legado perdura. Tal vez sea el hecho de que Superstudio nunca completó un edificio y, sin embargo, recibió tantos elogios de la crítica por sus ideas y la forma en que fueron representadas, lo que ha inspirado a las generaciones más jóvenes de hoy a hacer lo mismo. Es evidente que la obra de Superstudio ha influido mucho en las imágenes de Rem Koolhaas, Bjarke Ingels y Steven Holl, por nombrar algunas figuras destacadas. Lo que alguna vez se consideró sólo un momento fundamental de la ideología de diseño de los grupos ha demostrado ser un dogma radical que no fue simplemente un movimiento aislado.

La arquitectura high-tech tomaba a la ingeniería como inspiración estética en sus obras. Por sus materiales, debían crearse estructuras que fueran capaces de trabajar adecuadamente con ellos. Muchas de estas estructuras fueron vanguardia en ese momento. No se habían utilizado para la construcción hasta entonces. Esta simpatía por los materiales y todo tipo de productos industrializados estaba justificada. Podrían ser empleados siempre y cuando fueran funcionales para las personas y actividades que se llevaran a cabo en los espacios. De esta manera se reemplazaban los productos tradicionales, impresionando por su funcionalidad. Fue un expresionismo tecnológico en el que diseñadores y arquitectos buscaban conceptos y formas innovadoras para implementar nuevos materiales a sus obras.

La arquitectura high-tech encontró su ideología en el Archigram, un grupo creado a mediados de los 60 dentro de la Asociación de Arquitectura en Londres. Tenía muy marcado el futurismo, ya que se inspiraba en la tecnología para crear una nueva visión arquitectónica. En este grupo se llevaban a cabo sus diseños con materiales industrializados tales como el vidrio, el acero y el hormigón con múltiples aplicaciones en cada una de las obras.

La renovación siempre fue uno de los motivos principales de la arquitectura high-tech. También la creatividad en cada uno de los espacios diseñados. Esto provocó un juego creativo en el que se advertía la complejidad de las técnicas empleadas en el diseño de los lugares. Esto ha dado como resultado que se haya catalogado como una estrategia central del movimiento moderno. Se necesitó la ayuda de ingenieros en algunos de los proyectos, no sólo en procesos constructivos, sino también en la imagen de la misma construcción.

Esta tendencia ha sido base para la transformación de espacios industriales en lugares habitables para los usuarios. Cada uno de ellos debía ser adaptado con elementos que tuvieran finalidad práctica para las personas. Hoy en día, este tipo de arquitectura se emplea en la restauración de inmuebles abandonados, transformándolos en los conocidos lofts. Como hemos mencionado, el propósito de este movimiento es crear y mejorar la arquitectura con el uso de nuevas tecnologías.

Richard Rodgers y Norman Foster, siempre se negaron a pertenecer a dicho movimiento, pero hoy en día son conocidos como los representantes más famosos de la arquitectura high-tech. Ambos se inspiraron en algunos de sus profesores de la universidad, como Raphael Soriano, Charles Eames, Pierre Koening y Craig Ellwood. También destacan Michael Hopkkins y Renzo Piano, así como el ingeniero Peter Rice. Estos creadores confiaban ciegamente que la tecnología podía cambiar el mundo. Y la tecnología también se sirvió de la informática para entrar en esta disciplina. En 1978 se presentó la primera versión de SigmaGraphics, desarrollado por Sigma Design International, de Alexandria, Luisiana. En 1984 pasó a denominarse ARRIS CAD: un entorno completamente dedicado a la arquitectura y la construcción. Este software originalmente fue desarrollado para entornos multitarea tales como UNIX/XENIX y actualmente trabaja bajo sistemas operativos de Windows.

El modelado de información para la edificación (BIM, Building Information Modelling), es un conjunto de procesos y métodos para la generación y gestión de datos arquitectónicos de un proyecto durante su ciclo de vida. Para ello se utiliza un modelo digital compartido entre distintos actores de la cadena de valor. El objetivo es reducir tiempo y recursos en el diseño, la construcción y la gestión del activo. BIM se basa en la colaboración interdisciplinar y el intercambio de información con otras herramientas de software.

Las aplicaciones BIM son capaces de lograr mejoras por medio de representaciones de las partes y los componentes que están siendo utilizados en la construcción de un edificio o infraestructura civil. La representación asistida por computadora basada en objetos es un cambio sustancial en la tradicional elaboración basada en la representación vectorial. Si bien en la space age estas herramientas todavía eran primitivas, queda patente que la inquietud por desarrollar la tecnología era consustancial a los creadores. Producto de esta actitud, podemos disfrutar de muchos proyectos espectaculares. La mayoría de ellos todavía pueden visitarse.

En 1960 se inauguró el Palacio Nereus Ramos, donde se aloja Congreso Nacional de Brasil. Ideado por Oscar Niemeyer, está ubicado en Brasilia.

La atracción de Oscar Niemeyer hacia Le Corbusier se refleja en este complejo tripartito, que parece más una fábrica imaginaria que un terreno legislativo. Y al igual que con Le Corbusier, a quien Jawaharlal Nehru le encargó mostrar arquitectónicamente el espíritu progresista de la India, el ex presidente brasileño Juscelino Kubitschek buscó a Niemeyer para capturar el de Brasil.

Guiados por ideales modernistas y utópicos, se liberaron de las cadenas de su pasado colonial e inauguraron un futuro democrático hecho a su imagen, aunque sólo fuera por medios estéticos. Dos pilares gemelos acarician el cielo, un Senado abovedado descansa sólidamente sobre tierra pavimentada y una Cámara de Diputados cóncava parece ofrecer un punto de aterrizaje para cualquier alienígena que busque refugio en este planeta.

La torre Avala es un complejo de telecomunicaciones situado en el monte del mismo nombre, en Belgrado, Serbia. Su construcción finalizó en 1965, y fue un proyecto de los arquitectos Uglješa Bogunović y Slobodan Janjić y el ingeniero Milan Krstić.

Sostenida por un enorme trípode inspirado en un taburete tradicional serbio de tres patas, llamado tronožac, su aspecto es el de un enorme cohete de cemento de 203 metros de altura. En realidad, es un metro más alta, porque la torre original fue destruida en un bombardeo en 1999. La reconstrucción, a cargo del mismo equipo, es el reflejo de un país orgulloso de su identidad.

La torre, que transmitía televisión y radio, significó el cambio del país. Bajo el socialismo, se planificaron proyectos de rápida urbanización, en los que la producción industrial se disparó y la esperanza de vida, la alfabetización y los niveles económicos mejoraron rápidamente. Los televisores en los hogares y las telecomunicaciones masivas se arraigaron al mismo tiempo que en la Europa occidental capitalista (la Torre BT de Londres se inauguró el mismo año).

La Torre de Televisión de Avala representa aquella arquitectura funcional sorprendentemente realizada, que se convierte en un símbolo de algo que perdura, incluso cuando los estados, las tecnologías y los sistemas económicos que una vez anunció hayan desaparecido.

El Gimnasio Nacional Yoyogi es un estadio cubierto, situado en el Parque Yoyogi, en Tokio, Japón

Fue diseñado por Kenzo Tange y construido entre 1961 y 1964 para albergar las competiciones de natación y saltos en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Destaca su cubierta suspendida a modo de jaima del desierto o pagoda japonesa. Aunque recuerda las cáscaras gravitantes de Félix Candela en México, Mathew Nowicki en Carolina del Norte o Le Corbusier en el Pabellón Philips de la Expo 1958, el arquitecto reafirma su voluntad estética inclinándose a favor del efecto plástico de su obra.

Después de cuatro décadas sigue fascinando a los críticos internacionales, alejándose de la lógica constructiva, en busca de una idea sublime.

La casa Burbuja de Seis Cascos (Bulle Six Coques) de Jean-Benjamin Maneval es un hábitat ultrafuncional compuesto por seis cascos que se ensamblan fácilmente para formar una unidad de vivienda nómada, perfectamente integrada en el entorno.

Transportable, de montaje y desmontaje sencillo, que requiere poca mano de obra, la casa Burbuja de seis cascos es una auténtica revolución en el ámbito de las viviendas prefabricadas y de la arquitectura sin cimientos. Diseñada íntegramente con materiales sintéticos, las unidades están formadas por seis carcasas de poliéster reforzado, ensambladas con juntas impermeables desmontables, y suspendidas de una estructura metálica hexagonal, que descansa sobre una base de hormigón. El conjunto está coronado por un casquete semiesférico. Diseñada en 1964, la casa Burbuja de seis cascos está inspirada en el trabajo de arquitectos visionarios como Oscar Niemeyer, Gaudí y Le Corbusier, quienes siguen el concepto de la Casa Sin Fin de Frederick John Kiesler.

En 1966, Rudolf Doernach propuso la construcción de unidades residenciales prefabricadas ancladas a entramados metálicos. Las células, independientes entre sí, eran cascarones formados por Isoton, un aglomerado de esferas de arcilla de 20-30 mm de diámetro y espuma, que pesaba una sexta parte del hormigón y conseguía un aislamiento 2’5 veces mayor.

La trayectoria de Rudolf Doernach estuvo fuertemente vinculada con la arquitectura biológica y el bioclimatismo. Su construcción se basó en el concepto de biotectura, para la que se recurre al empleo de materiales orgánicos o vivos. Aunque su obra estaba inspirada por el ecologismo, el aspecto de sus proyectos era extraño e innovador, como rescatado de un futuro alternativo.

La Casa Futuro se parece más a un platillo volante que a un edificio. Fue proyectado inicialmente como un chalet de esquí por el arquitecto finlandés Matti Suuronen, en 1968, el mismo año en que Stanley Kubrick estrenaba 2001: una odisea en el espacio. Este diseño radical fue posteriormente comercializado al público como una pequeña casa prefabricada, fácilmente montada e instalada en prácticamente cualquier topografía. Su construcción plástica y su estética futurista se combinaron para crear un producto que es identificable tanto con el futuro como con el pasado.

El encargo original requería un pequeño chalet que pudiera ser reubicado cuando se necesitara. Con el fin de producir un diseño que fuera fácil de transportar y montar en diversas condiciones, Suuronen razonó que una liviana estructura prefabricada era la solución ideal. La mayor parte de la casa estaba soportada por un anillo de metal con cuatro patas, que podían adaptarse a una pendiente de hasta veinte grados, evitando la necesidad de una ardua nivelación y excavación antes de ser reubicada.

Mientras que las patas de apoyo se forjaron en metal, el espacio habitable fue construido con lo que era, en ese momento, un material de construcción relativamente nuevo: plástico reforzado con fibra de vidrio que se ensamblaba como los gajos de una naranja. Esta elección se debió a varios factores. Principalmente la reducción de peso; una Casa Futuro podría ser levantada por un helicóptero si fuera necesario. El plástico también funcionó bien como aislamiento, una preocupación clave para un chalet de esquí. Más importante incluso, el material podría ser fácilmente moldeado en la forma redonda y circular que se consideraba de vanguardia en la Era Espacial.

Por desgracia, la crisis del petróleo elevó los costes de producción y el precio de venta llegó a ser prohibitivo. Menos de un centenar se construyeron antes de cesar la producción en 1973. Alrededor de sesenta unidades existen actualmente en diversos estados de conservación, gracias, sobre todo al trabajo de recuperación de coleccionistas privados.

El Instituto de Robótica y Cibernética Técnica (RTC) fue creado en 1968, en San Petersburgo, sobre la base del Departamento de Automatización y Telemecánica del Instituto Politécnico. Funcionaba como una Oficina de Diseño Especial que cumplía pedidos de la industria espacial. Considerado uno de los mayores centros de investigación de Rusia, las actividades del RTC se centran en sistemas de control de objetos, aplicaciones láser y tecnologías de control inteligente en tiempo real con el uso de sistemas de telecomunicaciones. Todo ello para asegurar el dominio de Rusia en la investigación de los viajes espaciales. En 1972 formó parte del programa soviético-estadounidense Soyuz-Apollo. En junio de 1981 la agencia se transformó en el RTC y participó en el desarrollo del sistema de control de aterrizaje suave para la aeronave Soyuz y la sonda robótica Luna 16.

El edificio destaca arquitectónicamente por su icónico "tulipán blanco": una estructura de hormigón de base redonda con bordes puntiagudos, ubicada en el centro del complejo, que encarna los principios de la arquitectura soviética. Fue diseñado por los arquitectos Artiushkin y Stanislav Savin y los ingenieros Drabkin y Martyanov.

A petición del Departamento de Arquitectura y Planificación de Leningrado se prestó especial atención al diseño de la torre: es alta y se eleva a 25 metros sobre el nivel del mar, por lo que su cima es visible desde el golfo de Finlandia. En la década de los setenta, la fachada marina se tomaba en serio, por lo que cada edificio alto que la invadiera debía tener una silueta distintiva. A Savin inmediatamente se le ocurrió una "corona", pero consideró dos opciones: una con nervaduras triangulares alrededor de la circunferencia de la torre y la otra con tubos cortados en un ángulo de 60 grados en la parte superior e inferior. Sergei Speransky, quien supervisó el proyecto, ayudó a tomar la decisión. Se eligieron las nervaduras triangulares por razones tecnológicas: los elementos redondos serían más difíciles de unir con los marcos de ventana entre ellos.

En 1969 los arquitectos Angelo y Dante Casoni, proyectaron la Rondo House. Apareció públicamente en la exposición de casas de plástico, Ika, en Basilea, Suiza, 1971. Presentada como modelo para ser producido en serie, estaba elaborada a base de resina de poliéster con refuerzos de fibra de vidrio. La cáscara autoportante es bicapa (con poliéster de 2.5mm) con una masa aislante entre medias para asegurar un perfecto confort. Los pies metálicos que la sustentan aseguran su adaptación a cualquier tipo de terreno, y permiten distintos sistemas de agrupación entre ellas. Las cápsulas presentan 7,8m de diámetro y una altura de 3,8m para una superficie de unos 50m2. En definitiva, fue otro modelo geométrico de superficie esférica, tan característico de aquellos años.

En el período comprendido entre la era Brezhnev y el colapso de la URSS, la interdisciplinariedad dominante se manifestó en la estética de la edificación, en contraste con los años anteriores, donde predominaba la monotonía del hormigón gris. Uno de los exponentes más representativos de esta nueva era fue Florian Yuryev, arquitecto, artista y autor de una conocida investigación llamada "síntesis de las artes". En ella investigó la relación entre música y el color. Postuló que los colores adecuadamente organizados son capaces de causar la percepción física del sonido.

Yuriev superó la imaginación artística de la sinestesia de esa época, argumentando que la música del color es una forma de arte independiente. Estaba convencido que la transferencia de colores adecuadamente organizados podía provocar la percepción física del sonido entre el público. Con este objetivo, Yuriev creó una orquesta de música ligera y desarrolló para ella una sala con un sistema perfecto de transmisión de luz y sonido.

Su forma exterior fue dictada exactamente por estas necesidades prácticas. El edificio recibió el sobrenombre de platillo volante de Kiev. Este proyecto se implementó mucho después de su concepción, en 1971, bajo la dirección de la KGB, y en un contexto totalmente diferente al que quería Yuryev. En lugar de un teatro de música en color, este edificio se convirtió en una sala de conferencias y cine del Instituto de Información Científica y Técnica, de Kiev, Ucrania.

En 1971, Matti Suuronen construyó Venturo House, una casa sostenible que marcó tendencia. Estas casas sostenibles intentaron cambiar la manera en la que se vivía aquella década y actualmente siguen siendo influyentes.

Venturo House es una casa prefabricada, formada por una estructura de poliéster reforzado con fibra de vidrio, poliéster-poliuretano y vidrio acrílico. Contiene grandes ventanales ovalados y colores vibrantes, como el anaranjado. Las paredes y la parte superior están hechas con fibra de vidrio de doble capa, con espuma de poliuretano de dos pulgadas de espesor. El piso está hecho de madera contrachapada. La superficie construida es de 45 m² y la casa pesa cuatro toneladas.

Esta construcción estaba dentro de aquel estilo basado en un sistema de construcción modular, aislado y transportable, que inició un movimiento de casas semejantes. Venturo estaba pensada originalmente como una vivienda de fin de semana o un bungalow, pero también se utilizaron como pequeñas tiendas y quioscos minoristas.

En la actualidad hay varias corrientes que claramente se vieron inspiradas por la Venturo House, desde los trailers, las tiny houses y los contenedores marítimos. La tendencia a vivir en lugares más pequeños y con un estilo de vida sostenible va en aumento y es evidente que cada vez se encuentran más y más opciones para alcanzar este objetivo.

La Venturo House fue un primer paso hacia las viviendas sostenibles, y aunque todavía queda un largo camino por recorrer, se está logrando un gran avance hacia un estilo de vida con menos contaminación y más practicidad. La década de los setenta marcó muchas tendencias que, a pesar de no alcanzar demasiado éxito, claramente lograron un cambio hacia el futuro.

Uno de los ejemplos más espectaculares del diseño de la era espacial fue la Nova House, imaginada por los arquitectos Hudrisier y Roma en 1972, para el Studio Rochel. Es pura ciencia ficción. Tiene todas las características del movimiento: superficies brillantes, forma de burbuja y una estética futurista. Todavía puede adquirirse a precios enormes, lo que demuestra cuán coleccionable se ha vuelto el diseño de la era espacial.

Móvil, desmontable, prefabricada y de superficie metálica, Nova House es un ejemplo de microarquitectura futurista en la línea del movimiento Archigram. Se construyó con una carcasa de aluminio colocada sobre una estructura de tubos de acero galvanizado. Su piel exterior está formada por 180 láminas de aluminio, especialmente patentadas para el proyecto, que siguen la forma ovoide de la estructura. Ligero, resistente y fácil de usar, el aluminio permite crear una arquitectura nómada, fácilmente transportable. No requiere excavación de cimientos para su instalación. Inicialmente fue concebida como resort. Imaginad el impacto de una Nova House en un entorno rural. Por su tamaño, actualmente podría usarse como oficina en el jardín de casa, pequeños comercios en zonas elegantes o estaciones de servicio nocturno.

Situado en el barrio comercial de Shinbashi, Tokio, el edificio Nakagin Capsule Tower destaca sobre todos los demás. El arquitecto Kishō Kurokawa, en 1972 creó una estructura fija en al que se insertaran módulos prefabricados en forma de cápsulas. Cada cápsula es una habitación de únicamente 10 m² con un pequeño baño y una ventana circular.

La arquitectura metabolista japonesa jugó un papel fundamental en la configuración, tanto urbana como arquitectónica del país. Planteaba que el urbanismo y la arquitectura deberían comportarse como seres vivos, pudiendo crecer orgánicamente y modificarse como respuesta a las nuevas necesidades de sus habitantes.

Como se describe en la obra metabolista Propuestas para un nuevo urbanismo (1960), «consideramos la sociedad humana como un proceso vital, un desarrollo continuo de átomo a nebulosa. La razón por la que usamos la expresión metabolismo biológico es que creemos que el diseño y la tecnología deberían denotar la vitalidad humana, en perpetuo cambio, y dar las facilidades para adaptarse a ello».

La torre, de 13 plantas, consta de 140 cápsulas, destinadas a ser remplazadas con el paso del tiempo, a medida que se fueran deteriorando. Pero la realidad es que casi cinco décadas después ninguno de los módulos ha sido remplazado. En muchas de las unidades los propietarios han sido los encargados de su cuidado, pero la gran mayoría no han tenido un mínimo mantenimiento, por lo que en la actualidad ofrecen una imagen de deterioro preocupante. Hoy en día, solo 30 capsulas están en uso como vivienda y otras son trasteros o pequeños almacenes de oficinas.

En 2007 los encargados de la gestión del edificio aprobaron su demolición, citando la poca resistencia del edificio frente a terremotos, deterioro y la presencia de minerales cancerígenos, pero la empresa que se iba a encargar del derribo y reurbanización, entró en quiebra y se pospuso. La demolición del edificio de la Torre de Cápsulas Nakagin comenzó el 12 de abril de 2022.

Debido a que muchos aficionados a la arquitectura e investigadores consideran que el inmueble es una obra maestra del metabolismo, un equipo dirigido por Gluon puso en marcha un proyecto de archivo digital en 3D para preservar todo su valor arquitectónico. En este proyecto se ha registrado todo el edificio mediante una combinación de datos de escaneo láser, que miden con precisión las distancias en milímetros, y más de 20.000 fotografías tomadas por cámaras y drones.

La Casa del Siglo fue construida en el siglo equivocado. Fue diseñada y construida en 1972 por Doug Michels y Chip Lord, del colectivo de diseño vanguardista de San Francisco Ant Farm, junto al arquitecto Richard Jost. Fue el resultado de un encargo por un mecenas del arte.

Este refugio, junto a un lago cerca de Houston (Mojo Lake, Angleton), tiene una forma evocadora y orgánica, con una sala de estar y una cocina ovoides, que flanquean una torre accesible por escaleras y que contiene un baño y dormitorios apilados. Construida con malla de acero y capas de alambre enlucidas, impermeabilizadas y recubiertas con una mezcla de cemento, arena y agua conocida como gunita, la estructura tiene grandes ventanas en forma de ojo de buey y un interior de pisos de madera y mostradores y mesas de madera empotrados. Se utilizó una chimenea con el tubo expuesto para calentar la casa. La antena de televisión en lo alto de la torre era una clara referencia al arte pop entonces célebre.

La estructura se mantuvo aproximadamente una década, cuando una inundación a mediados de los ochenta destruyó en gran medida el interior, y dejando la estructura en estado ruinoso. Como toda gran arquitectura, ésta evoca varias interpretaciones, como un homenaje al programa Apollo, la parte delantera de un Ford de los años 30, e incluso como un símbolo fálico de la era del sexo, las drogas y el rock and roll. También predijo intereses del siglo XXI, como la creación de formas biomórficas que ahora se programan en las computadoras, la construcción de edificios usando métodos de modelado de la información, la experimentación con materiales de bajo costo tomados prestados de otros sectores y la reducción del tamaño de una vivienda por razones de sostenibilidad y asequibilidad.

Otro proyecto destacable, terminado en 1972, fue un edificio brutalista diseñado por Paul Rudolph como sede de la farmacéutica Burroughs Welcome & Company. Esta empresa, fundada de 1880, en Londres, trasladó su sede al parque tecnológico Research Triangle Park, en Carolina del Norte, EUA, y eligió a Paul Rudolph para proyectar el nuevo edificio. De estilo agresivamente modular, generó críticas de todo tipo. El diseño hexagonal transmite una fuerte lectura horizontal, cuya geometría se aleja de la propia estructura para generar sensación de expansión. Su silueta en forma de triángulo destaca sobre el paisaje bucólico de un modo artificial. Y sus interiores llenos de ángulos nos transportan al interior de una nave espacial o al resto arqueológico de una civilización perdida en la inmensidad del cosmos. Con sus colores anaranjados y azul brillante, los propios empleados confiesan que era un lugar excelente para fomentar la creatividad. En 1983 se emplearon sus instalaciones para rodar parte de la película Brainstorm, una cinta futurista con Christopher Walken y Natalie Wood como protagonistas.

En 1988 cambió de nombre a raíz del premio nobel conseguido por dos de sus empleados: Elion-Hitchings. Así es como se recuerda en la actualidad. El deterioro de sus materiales obligó a demoler parte de sus 28.000 m2 en 2014. Hubo un proyecto para rehabilitar el resto y reconstruir la zona eliminada, pero en 2021 se ejecutó la demolición completa.

El 13 de noviembre de 1974 finalizó la construcción del Observatorio Meteorológico de Alta Montaña Tadeusz Hołdys de Śnieżka, en los Sudetes. Diseñado por los arquitectos Witold Lipiński y Waldemar Wawrzyniak, se ubica a unos metros del emplazamiento antiguo, a una altitud de 1602 metros sobre el nivel del mar.

El edificio se compone de tres masas interconectadas con forma de disco (a veces también llamadas platos o platillos, por su parecido con los platillos voladores). Witold Lipiński argumentó que «en los años 50 se hablaba mucho de los vehículos voladores no identificados, y a mí siempre me han fascinado las líneas curvas y los espacios esféricos. Decidí que el observatorio de Śnieżka tendría forma de disco».

La construcción de los discos es una celosía de acero, apoyada centralmente en una cimentación de hormigón. El edificio debía sustituir al antiguo observatorio y al antiguo albergue de 1862, debido al mal estado técnico de los edificios y al aumento del tráfico turístico. Sin embargo, el edificio no estaba destinado a servir de alojamiento y sólo debía albergar el observatorio y un restaurante. La realización del nuevo edificio del observatorio obtuvo una distinción en la Exposición Mundial de Arquitectura de México.

En 1974 se levantaba el Ministerio de Carreteras de Georgia, en Tbilisi; obra de los arquitectos Chakhava, Dzhalaganiya, Tkhilava y Klinberg. Se trata de un edificio a medio camino entre el brutalismo y el constructivismo, influido por los arquitectos revolucionarios rusos de la década de 1920 e inspirado por la naturaleza en su estructura, que presenta una rejilla entrelazada. El objetivo de Georgi Chakhava era diseñar el edificio de forma que se asemejara a un árbol, ocupando el menor espacio posible en el suelo, con los pisos abriéndose como ramas desde una raíz central.

Chakhava definió su propuesta como un método de ciudad espacial, en el cual propuso levantar el edificio del suelo y permitir que la naturaleza fluyera debajo de él. Esta aproximación tenía su origen en los dibujos que creó Lazar Khidekel en la década de 1920 sobre la ciudad aeroespacial o ciudad futurista.

Estas construcciones expresan en cierta manera algún tipo de fenómeno antropológico que estaba teniendo lugar durante aquel período.

En 1975 se inauguró el espectacular Crematorio de Kiev, diseñado por el arquitecto Avraam Miletsky en colaboración con la pareja de artistas Ada Rybachuk y Volodymyr Melnychenko. Es considerado un hito del modernismo de la era soviética en Ucrania.

Concebido por las autoridades de la ciudad en la década de 1960, inicialmente enfrentó la oposición de aquellos para quienes la incineración recordaba la masacre de Babyn Yar, en la que más de 100.000 personas fueron asesinadas y sus cuerpos calcinados. En respuesta, los diseñadores, a instancias de los artistas, produjeron una composición de estructuras curvas derivadas geométricamente que recuerdan las obras expresionistas de Erich Mendelsohn.

Sus dos salas simétricas, o "Salas de la despedida", como se las conoce oficialmente, se reflejan entre sí con estructuras en forma de cúpula, que parecen representan una llama. Los tres diseñadores esperaban que la estructura tuviera un propósito terapéutico, ayudando a los feligreses del funeral a afrontar la pérdida de sus seres queridos. Las formas plásticas de los Salones de Despedida combinaron un complicado proceso técnico con un pensamiento artístico de vanguardia, superando dialécticamente la oposición entre tecnología y humanidades, típica de la década soviética de los años sesenta. El conjunto parece sacado de un asentamiento en el lejano planeta Tatooine.

Ubicado en la colina Bajkova, en la parte trasera del histórico cementerio de la ciudad, el crematorio forma parte del paisaje más amplio del Parque de la Memoria de Rybachuk y Melnychenko. El parque también incluía terrazas y un Muro del Recuerdo adornado con un bajorrelieve, pero que en los años 80 fue cubierto con una capa de hormigón por orden del gobierno soviético.

En 1977 se construyó el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges-Pompidou, por los arquitectos Renzo Piano y Richard Rodgers. Esta edificación cuenta con una altura de 42 metros y un área de 103.305 metros cuadrados. Está ubicado en la ciudad de París, en el barrio Beaubourg del distrito 4.

En el año 1970 se convocó en la ciudad de París el Concurso Internacional de Arquitectura. Fueron seleccionados los arquitectos Renzo Piano y Richard Rodgers para la elaboración de este centro de acuerdo con las especificaciones dadas por el entonces presidente Georges Pompidou. Esta obra en la actualidad, es de los mejores ejemplos de la arquitectura high-tech que existen a lo largo del mundo. Aunque en el momento en el que la obra fue inaugurada fue criticada por miles de personas y por varios historicistas conservadores.

Renzo Piano es conocido por su capacidad para combinar experiencia técnica con un sentido supremo de la estética. Richard Rogers era famoso por su inclinación hacia el diseño sostenible y de alta tecnología. Sus obras a menudo promueven la transparencia, la flexibilidad y una gran consideración por el contexto urbano.

Esta edificación fue pensada como un gran contenedor vacío que fuera moldeable según las necesidades que se tuvieran para cada evento que fuera a realizarse. Está rodeada de una idiosincrásica envoltura compuesta de sistemas técnicos. Entre los materiales que se utilizaron destacan el vidrio y las estructuras metálicas que le dan soporte. A medida que nos acercamos podemos observar su esqueleto descubierto y un código de colores para cada elemento. Es parte del diálogo arquitectónico que anima a la interacción con los visitantes.

El Centro Pompidou es más que un edificio; representa un enfoque claramente filosófico de la arquitectura, uno que defiende la innovación, se atreve a cuestionar las normas y expande implacablemente los límites arquitectónicos tradicionales.

En 1983, después de más de diez años de construcción, la Torre de Radio Eslovaca se convirtió en uno de los elementos arquitectónicos más relevantes de Bratislava. Este edificio formaba parte de un gran proyecto urbanístico denominado 'Eje Transversal': un bulevar urbano de 90 metros de ancho que conectaría la estación de tren con el centro de la ciudad. El Edificio de la Radio Eslovaca fue uno de los pocos edificios construidos, ya que el plan urbano nunca se completó. La construcción de la radio fue precedida por dos rondas de concursos en 1962 y 1963, después de las cuales el inversor del proyecto descartó la idea ganadora argumentando altos costos, para favorecer el diseño de Svetko, Ďurkovič y Kissling, que quedó en tercer lugar.

La exploración formal del edificio revela una era de grandes presupuestos, que permitieron alcanzar complejos desafíos estructurales. El edificio está formado por dos pirámides invertidas; la pirámide interior alberga todas las instalaciones y equipos de transmisión, mientras que la estructura más grande comprende espacio para presentaciones musicales y reuniones públicas. El edificio fue nombrado Monumento Nacional Eslovaco en 2018.

En 1985 se inaugura el Sanatorio Druzhba, en Yalta, en la península de Crimea, diseñado por el arquitecto Igor Vasilevsky y el ingeniero Yuriy Stefanchuk. Fue un proyecto conjunto entre Checoslovaquia y la Unión Soviética, iniciado en 1978. El nombre "Druzhba", que significa "amistad", reconocía el esfuerzo de la colaboración entre ambas naciones, a pesar de las tensiones políticas que lo precedieron.

En la Unión Soviética, los sanatorios se concibieron como destinos de vacaciones para los trabajadores financiados por el estado, vistos como recompensa por su trabajo. Estas instalaciones a menudo presentaban diseños arquitectónicos experimentales, y Druzhba no fue la excepción.

La construcción fue un desafío: se colocaron tres enormes pilares de hormigón en la costa. Luego se colocaron sobre los tres pilares dos enormes cilindros de hormigón con un diámetro de 76 metros. Tres casas circulares adicionales se apoyan sobre el cilindro superior. Suspendida entre los pilares hay una piscina de agua de mar. El diseño circular del sanatorio, inspirado en patrones de ondas y temáticas de la era espacial, cuenta con balcones privados y vistas espectaculares desde la mayoría de las habitaciones.

El entorno del lugar era extremadamente complejo: una falla, zona sísmica de nivel 8, deslizamientos de tierra. Por tanto, era necesario elegir el sistema más estable. Éste resultó ser un “taburete” con tres patas, donde todos los soportes mantienen una carga uniforme. El aspecto global es delicioso: recuerda una majestuosa nave nodriza posada sobre una ladera natural.

En 1985, los arquitectos Viktor Dzhorbenadze y Vazha Orbeladze, construyeron el Palacio de Ceremonias de Tbilisi, Georgia.

Viktor Dzhorbenadze tuvo una educación especial en música y lenguas extranjeras cuando era niño. En su círculo de amistades se incluía el director de cine Serguéi Paradzhánov. Podemos intuir, y de hecho comprobar, que el arte y su estética queda reflejado en sus obras.

El Palacio de ceremonias está ubicado en una zona de arquitectura estéril. Este edificio se convirtió en la primera característica principal de esa periferia. Es muy expresivo a diferencia de los otros edificios de la época soviética.

Cabe señalar que, en contraste con la escena arquitectónica actual, donde la búsqueda primaria se da mediante la creación de situaciones compuestas, la característica de este edificio es la búsqueda de la armonía. Puede que resulte extraño por su gran escala, pero su exterior no es insólito y el interior está en completa armonía con el hombre.

El Palacio de Ceremonias está en algún lugar entre la escenificación y la mitografía. La puesta en escena es la forma en que se distribuye el espacio arquitectónico. Un arquitecto es un director de escena, ya que crea espacios donde la gente de su época puede utilizar; crea un espacio donde se llevan a cabo diversos rituales y eventos, ya sean religiosos, políticos, reuniones sociales a pequeña o gran escala.

El tema principal son las paredes que crean espirales. Estas espirales son lo más interesante de la puesta en escena. No importa cuánto tiempo que se mira el plano, nunca podemos imaginar qué sorpresas deparan cuando recorremos estas geometrías. Este edificio nos empuja a descifrar numerosos símbolos y transforman la arquitectura en una experiencia. Es tan misterioso como un resto arqueológico en un planeta remoto. De hecho, la primera impresión es la de estar frente a una construcción sacada de alguna ópera espacial.

Entre 1978 y 1986 se construyó el Edificio Lloyd’s, en la ciudad de Londres. Fue diseñado por el arquitecto Richard Rodgers y cuenta con una altura de 76 metros. Es una obra considerada perteneciente al estilo high-tech.

Lloyd's of London es un mercado de seguros británico que, a mediados de los años setenta decidieron cambiar de sede. Para ello convocaron un concurso en el que uno de los requisitos era que el futuro edificio pudiera sufrir ampliaciones y modificaciones sin que por ello afectara a la labor de la compañía, pues no querían sufrir otro traslado traumático como el que estaban viviendo. Por tanto, la victoria de Rogers y su equipo no se debió tanto a una propuesta arquitectónica sino al desarrollo de una estrategia de adecuación del espacio a las necesidades futuras de la compañía.

Esto dio como resultado el diseño de un edificio que es percibido como un conjunto de piezas en el que todos sus detalles estructurales están expuestos. Así, las personas que lo vean incluso desde lejos pueden hacerse una idea sobre cómo está construido y cimentado.

El Edificio Lloyd’s es uno de los más futuristas que se han realizado en la ciudad de Londres, cuenta con una cubierta de metal pulido y ascensores en la parte externa del mismo. El uso del metal y de acero inoxidable hace que el edificio brille y que se vea en tonos azulados por la noche. Sin duda, lo hace uno de los edificios más destacados de todo el paisaje de la ciudad.

El arquitecto Richard Rodgers, repitió varios conceptos que utilizó en la construcción del Centro Pompidou. Uno de ellos fue la flexibilidad, ya que era necesario lograrla con el objetivo de conseguir una obra atemporal. Esto fue indispensable para crear espacios en los que se pudieran llevar a cabo todas las actividades de la bolsa de seguros. Puede que este aspecto sea el de las megacorporaciones futuras.

Terminamos este repaso con el Edificio HSBC, en Hong-Kong, que alberga la sede de The Hongkong and Shanghai Banking Corporation. Fue diseñado por el arquitecto de origen británico Norman Foster, duró seis años y finalizó en 1985. Este edificio cuenta con 180 metros de alto y 47 pisos, más cuatro niveles destinados para el sótano del mismo.

Para la construcción del edificio, fueron necesarias 30.000 toneladas de acero y cerca de 4.500 toneladas de aluminio. Su aspecto modular nos hace pensar que podría ser desmantelado y trasladado.

Este es uno de los pocos proyectos que no cuentan con elevadores que conectan todos sus niveles. Algunos de estos elevadores, se detienen en algunas plantas para dar lugar a escaleras mecánicas con las cuales se puede llegar sin problema a los niveles posteriores.

La luz natural es una de las ventajas que tiene este edificio ya que es la fuente principal de iluminación de la mayoría de las áreas que lo conforman. Cuenta con un conjunto de espejos de gran tamaño situados en la parte superior lo que permite reflejar la luz entrante hacia el interior de la plaza. Esta característica permite que el edificio pueda ahorrar muchísima energía eléctrica porque hay personas trabajando todo el día. El arquitecto recurrió al feng shui como una de sus inspiraciones. En el diseño de este edificio se sigue conservando el concepto de flexibilidad para poder modificar las oficinas según las necesidades del momento.

Este proyecto fue planeado para terminar su construcción lo más rápido posible, por eso se utilizaron muchos componentes prefabricados que se trajeron desde varias partes del mundo. Por ejemplo, el aluminio y el vidrio, se fabricaron en Estados Unidos mientras que el acero utilizado para la estructura llegó desde Gran Bretaña.

En 2003 se implementó un sistema de iluminación espectacular para promover el turismo. El Edificio HSBC es uno de los que participan en el proyecto. Por la noche nos transporta de inmediato a cualquier largometraje distópico.

Ha sido un resumen breve, donde nos hemos dejado algunas referencias importantes. Espero que sirva igualmente para estimular vuestra curiosidad y deseos de explorar. Algunos de esos proyectos son visitables, y puede que os lleven a otros desconocidos. Estaría bien que nos hicierais saber de esos momentos en nuestro blog o redes sociales. Siempre es un placer sentir que estáis ahí y que compartimos el mismo compromiso por el arte.

  • 00:03:04 - Monografico sobre la arquitectura de la era espacial
  • 01:29:51 - Entrevista a Pere Estupinyà, director de El cazador de cerebros, en RTVE
  • 01:51:00 - Novedades. Historia de la ciencia ficción: cómic editado por Norma
  • 01:54:35 - Arcadia. Chronopolis; largometraje de animación stop motion